El Avion, el avion, el avion...
Tal cual como el chicoco de Tatoo de la Isla de la Fantasia, que gritaba como loco cuando el avion se aproximaba a los dominos de Mr. Rorck ( o algo por el estilo) estare manana yo en el aeropuerto de Heathrow, esperando por el avion que me llevara de vuelta a casa, o al menos en parte del camino, de estas siete mil leguas de viaje por el aire.
Volver no es facil, porque en realidad, todavia no se bien a que vuelvo. Estan mis hijos, mi familia y mis cosas, que es lo fundamental, pero en otros aspectos, podriamos decir que voy de regreso a fojas cero o algo parecido. He aprendido en estos viajes por el aire, que menos es mas y que lo que pesa, no sirve para nada, pero tambien y despues de mi crisis, aprendi que trabajar para otros, sin pedir siquiera que me den las gracias, no es metodo, ni nadie me va a levantar un estupendo monumento, por ser absolutamente idiota.
La verdad, es que estoy choriada, harta de escuchar chamullos de gente que nunca ha puesto un pie fuera de casa y asistir a seminarios donde lo mas apetecible son los pastelitos del coffee break, en vez de las ponencias y Chile es bello, pero carece de utilidad a la hora del networking, si no es en el ambiente apropiado, a la hora apropiada y con los empresarios apropiados, y juntar esas tre P, por dios que cuesta un monton en mi tierra.
Por otra parte y a pesar de todo lo que diga la gente, viajar en avion me carga, porque como siempre viajo en economica, mi asiento es una cosa adosada a la ventana, al pasillo o bien, entremedio, con los parlantes que funcionana a medio filo y no me queda otra que comer lo que me den, hacer fila para el bano, lavarme los dientes con una pasta invisible, y sentirme como un pez globo en un acuario, junto a otros pez globos, que no sufren de pudor y pueden desinflarse a gusto o disgusto, sin que el aire del avion se vuelva a renovar hasta nuevo aviso, mientras tanto yo me inflo como un globo y no me queda otra que apenas toco tierra, busque el primer toilette disponible, para desinflarme en paz y calma, liberando los gases toxicos acumulados en el viaje. Tambien besaria la tierra como Colon, cuando aterrizo, pero tampoco me largo de guata al suelo, para no pasar por vulgar, ignorante o tan poco viajada la cabra.
Lo peor tal vez, es ver una vez mas la ultima pelicula de la Julia Roberts o la Jennifer Aniston, tan perfectas que no les creo el cuento, asi que opto por cine alternativo o cine arte, con peliculas bien buenas, de las cuales nunca mas logro retener el nombre, porque entre el dolor de cabeza, el sangoloteo y la hora se sobresueno, se me arma una majamama de cosas, que lo unico que pide mi cuerpo, es salir cuanto antes del enlatado de sardina de la clase economica, rumbo a un sitio donde se pueda respirar aire real, no aire acondicionado.
Una, hija de la tierra y criada a todo potrero, no le teme al frio, ni a las inclemencias climaticas, con tal de respirar el aire que se cuela por todos lados cuando sale al campo traviesa, asi que el aire acondicionado super aclimatado de los aeropuertos, me parece una tortura mas de todas las que uno soporta viajando en un medio de transporte tan comun y corriente, como es por hoy el avion.
Yo he vivido muchos tipos de experiencias en los Aeropuertos, sobre todo en los Europeos, que por mi cara de latina, no puedo pasar piola y tiene que venir a interrogarme algun oficial de Inmigracion en Paris, para saber por que viajo desde Chile a Manchester y no me vine en un vuelo directo. Y ni que decir en Londres, cuando fui a parar con todas mis gracias al Detention Room, por haber postulado a una Visa de residencia y haber fallado en el proceso, con el caso de que vino el mismisimo Ministro de Inmigracion Britanico, a interceder por la Chilena y las disculpas del oficial de inmigracion, todavia me llegan por mail, para que no los reporte por racistas, clasistas y no saber con la chichita que se estaban curando, porque uno viajara en clase economica, pero de todas formas tiene empinados contactos en muchos sitios del mundo, que no es necesario mencionar, cuando no hay para que, porque sigo creyendo feacientemente que uno es igualito a todo el mundo, en primera clase, ejecutiva o economica y como decia mi profe de Trafico Aereo, cuando uno esta en el avion y ve que todo falla, rece, porque da lo mismo si viaja en la trompita, con una afirulada copa de champagne en la mano o en economica, con agua mineral en un vaso plastico, la desgracia es igual para todos.
Asi que esperare el avion, el avion, pero no para cumplir algun sueno en la Isla de la Fantasia, si no que para volver a casa, donde me esperan los mios, volver a Chile y a los potreros, pero de todas formas, no detenerme en el viaje de la vida.



diariodeunamitomana dijo
Me matan tus relatos. Me resisto a escribir la risa pero es que no me queda otra así que ahí va. ja jaja ja, Marcela, me has hecho reír pero no por un chiste o por un gag facilongo y efímero. Me has hecho reir de verdadero placer, y aquello de que la desgracia nos iguala es absolutamente verdad. Me hiciste acordar de Una vez cuando viajé a Buenos Aires desde Córdoba (una hora de vuelo). Pero, claro, yo también iba en clase super económica, tanto que el avion era tan pero tan pequeño que ibamos con el cuello doblado. Y llegamos a las 3 horas!!! Claro, en este caso, todo el pasaje tomaba agua mineral en vasos de plastico. Un vuelo sin lucha de clases. Buen viaje hacia tu Chile!!!!
2 Octubre 2011 | 12:37 AM