Prenda mia
Como el silencio ahora cobra meses, y el silencio no es la gran cosa, solamente bajar la verborrea y guardar la compostura, como una dura costra de distancia e indiferencia, como si el caudal no corriera por dentro, como si la vida no fuera una suma infinita de momentos, de recuerdos, de migajas de amores repartidos como cuerpos destripados, en mitad del campo verde y el cielo azul rebotando en nuestros ojos.
Es que la poesia cobra las cuentas a diario en cada mail, que no es mas que un repetido intento de separar el corazon de aquello que no tiene mas destino, que la distancia de un recuerdo en el viento de una Sierra, en la curvatura dura y blanca de su cadera, sobre la mia.
Es que por mucho caminar, siempre el paso es el mismo y las horas se descorren como un velo, y los anos no pasan en vano. Que va, si ahora tengo como mil anos, como mil crujidos en mis huesos, al igual que una vieja barca que ha recorrido los siete mares y no deja de navegar. Y los tesoros del viaje son intangibles, maravillosos, pero tambien estan las perdidas, las dolorosas despedidas de en realidad no soportar el despedirnos.
Nuevamente el silencio como un eterno ejercicio de no dejar escapar la siniestra, la pluma valerosa, el volcan bajo las infatigables capas de roca dura, la distancia corcovada que nos separa por siempre.
Pero el silencio no es la gran cosa, prenda mia, es el repetido ejercicio de la fatiga, la senal mas clara de que podemos silenciarlo todo o bien, de que necesitamos silenciarlo todo para escuchar el continuo ruido de nuestro corazon, el insistente palpitar, el eterno fluir, el largo atravezar cardiaco. Y asi vuelve la tinta a su cause, la razon a su sinrazon, el polvorin andino a hacer de las suyas.



Manuel Jesus Gonzalez Carrasco dijo
Que muera el silencio de una vez por todas, porque siempre, siempre, el escribir es gritar para el último oído. Me gusta tu texto poético.
20 Julio 2011 | 11:21 PM