Mi primer Touch
Hace una semana estoy esperando cambiar mi telefono celular por el primer Touch de mi vida. El modelo que pedi, aun no llega y en este tiempo ha habido de todo, desde la negacion de mi Visa de residencia en UK, pasando por la firma de mi demanda de divorcio, el dinero de los seguros de vida de mi madre, el terremoto en la madre patria y mi intencion retenida de llamarlo, para saber si se movio su piso, la presentacion de vinos chilenos en Escocia, mi en viaje a Inglaterra en junio.
Tambien paso el universo de un beso y una caricia, la avaricia del destino y los dados cargados. La envidia perdida y el sol que alumbra y no ciega. El ir y venir de esta constante aventura que es mi vida, mi deseo explicito de llegar un poco mas lejos y un poco mas alto.
Sentada frente a frente de AA, le pregunte por que habia puesto alas en su interlocutora patipelada y sin legajos, simplemente tirada al universo con la desfachatez de los que no tienen nada que perder, y arriesgan todo por una quimera loca, disparatada, demasiado desequilibrada para que sea cierto. Y el me mira y me dice que no hay que darle alas a quien ya las tiene hace tanto, que sabe bien como volar y sobrevolar la mediocridad del entorno. Que no es necesario decirme que se puede cubrir el universo con una loca idea, cuando yo he ido y regresado tantas veces con mis propios conceptos de lo posible y lo imposible. Que por sobre todo me salva de la igualdad del rebano, el hecho de que el riesgo para mi es combustion, alimento y empuje. Que no le temo a nadie y que a pesar de venir del fin del mundo, me da lo mismo, porque simplemente me voy a atrever a hacerlo.
A pesar de que sus palabras tuvieron un buen efecto en mi ego, pense que la principal caracteristica de mi genio es no creerme ninguna cuestion, ni subirme por el chorro, ni agrandarme cuando estoy frente al mundo. Yo soy siempre la misma patipelada de siempre, con orgullo de serlo, de trazar mis origenes por el pedruzco desnudo del valle, por entremedio de parras viejas, haciendo honor de un linaje de cuerdas, bataclanas y putas cantoras. Vistiendo los merinaques y las lentejuelas de lo sencillo, de lo alegre y fundamental.
Mi vida, un largo y culebrero recorrido para no reconocerle sus meritos. He tenido de todo, he pasado por todas, he amado, he viajado, he reido y llorado con la misma intensidad, con el mismo loco estallido de creativos antojos. No espero ser perfecta, ni regia, ni macanuda, ni ponerme cuica a estas alturas del verengenal. Tampoco voy a comenzar a subirme lo que esta caido, a rebajarme lo que esta abultado, a estirarme lo que esta arrugado, porque mi cuerpo es el registro de quien soy, de quien he sido y tiene su historia, tiene sus cicatrices y sus gracias, tal cual Taita dios me lo dio a la bajada de lo cielos y yo de paso, que le puse de mi cosecha, que tuve dos hijos, que amamante por once meses, que estrie y perdi tonicidad. Pero es la vida, la bella vida que nos cubre y nos da para tanto.
Entonces, espero que me llegue mi nuevo telefono celular, que los dias pasen con nuevas perspectivas, que la magia del sol nunca acabe, que las risas de mis hijos me rodeen, que el amor espante la soledad, que las palabras de mi madre permanezcan siempre conmigo (bueno, ella siempre esta conmigo), que yo nunca olvide mis origenes y que conquiste el mundo con el bello desparpajo de no temerle a nada.

