El mal amor
El amor, como negocio en singular, tiende a ser perdida y martirio, pero en particular, reporta tantas cosas ricas, que uno bien se hace el animo de la perdida y el martirio para despues. Sin embargo, el amor destemplado entremedio de la cuarentena, con matrimonio, hijos, sociedad de consumo y parentela, es realmente un bello descalabro que apunta a terminar como la escoba.
Enamorarse no es un pecado, pero cuando el objeto del amor no es la esposa. Hay que nos pillen confezados y que la felicidad se la juegue con todo el corazon, porque de todos los casos conocidos, yo diria que solo un 1% acaba en final feliz. No fue mi caso, no se si sera el caso de mi amigo, pero sea lo que sea, a mi me huele que la peor racha no se la va a llevar el, ni su esposa o sus hijas, si no que la bella prenda que origino todo el revuelo.
Conociendo la sociedad matriarcal que me rodea, la otra, la villana de la pelicula siempre es la amante, la del que tarde o temprano se enamora el caballero casado, que sabia que estaba casado, con hijos y todos los compromisos, pero que igual, pisa el movedizo terreno de la aventura, del sentimiento y se enreda y lo enreda todo, por porfiar con un sentimiento.
Yo he vivido muchas cosas y he pasado muchos rios y me conozco el lindo y florido serpentear y tambien la negra amargura, de que los hombres, por muy decidos que esten, en la gran mayoria de los casos, no se arriesgan a ir mucho mas lejos y cuando lo hacen (los que lo hacen) vuelven tarde o temprano como yoyo al lado de la esposa. La formal, la madre de los hijos y la condena total.
No me pregunten por que, pero dejar de lado la vida que se llevaba por enamorarse de otra, no es una cosa facil. No es facil dejar detras de si un reguero de lagrimas, un monton de ilusiones y la vida. No es facil rearmarse con trozos rotos de la que se deja atras y no es facil sobrevivir a todo lo que se viene, despues de haber incurrido en dejar el hogar familiar, para buscar un nuevo rumbo.
Yo no tengo un juicio critico, ni doloroso, ni siquiera moral contra los hombres o las mujeres que descubren que no aman ya a su esposa o esposo y deciden enfrentarselo en la cara. Sinceramente, la honestidad para mi vale cientos de veces mas que las buenas intenciones y el miedo a dejar la tendala. Pero en mi corazon, se que es muy dificil sobrevivir en pie el transito, el chantaje emocional y todos los baluartes de la conciencia, para seguir sanos y viviendo una vida feliz.
Animo, porque yo se que se viene con tongo y me temo que despues de toda la tremenda tromenta, generalmente lo que se pierde es el amor, o el atrevimiento de volver a intentarlo otra vez. Vivimos atemorizados de reconocernos como imperfectos, como seres que han dejado tras de si una huella de dolor, pero se nos olvida que nuestra vida la vamos a vivir una sola vez y que es en esta, donde debo aprender a ser feliz.

