Lo que me pidas
Se me mezclan las situaciones, el trabajo, la vida, el universo descarnando las caras de una misma moneda. Pero voy a ir por orden.
Primero la dura realidad de la cara de la competencia, negra y arrugada por la maldad, por la insolencia de creer que sus brillos y sarandajas de dudosa calidad, van a cerrar por un momento mis ojos, van a dejarme sin aliento, van a impulsarme a colgar los guantes. Pero nada, porque todo lo contrario ocurre dentro de mi. El Rehue está armado afuera y el incendio comienza a consumir los gusanos inmundos, de la gran porquería de la gente. He descubierto que mis batallas las llevo adelante sola, pero ahora se me unen almas que quieren la libertad, el vuelo, la precisión de los espacios y surgir, tras los duros años de la porfía.
Por otro lado, justamente el otro costado de mi adánico sueño, la otra costilla rota en la distancia, que no quiere y si quiere y luego, vuelve del silencio. Yo no he pedido mucho, algo, porque tampoco me voy a hacer la loca con lo que siento. Pero el tiempo ahora tiene mucho por recorrer, las latencias van tornando diferentes y uno puede construir y deconstruir los mundos, las apariencias siempre engañan y el universo, ya dirá.
Lo que me pidas resuena en mi pupila y creo que para ambas situaciones, las máscaras han caído mucho antes de comenzar la mascarada.
La situación laboral mostró sus garras muchísimo antes de el primer embate, tal cual como me había imaginado. Presionando la herida abierta de mi corazón, han obtenido lo que buscaban. La vieja y achicharrada bruja con todo el poder de sus miles de años, levantando la pluma como una arma poderosa, conjugando el sur del mundo con la fuerza de mis volcanes, con el pie alado de los vientos y el sol. No quería entrar en la era de acuarianos dispuestos a conjurar los males, pero como han repiqueteado hasta la saciedad y han tratado de pisotearme, señores, se las rebuscaron y van a recibir el merecido de sus actos.
La situación emocional respondió sin duda, como siempre lo hace. En la distancia pero con la sabiduría del sentimiento, sin nunca desteñir, sin nunca dejar de lado. No han habido dudas ni un solo segundo, no han habido malos pasos. Mi conocimiento es cierto y me siento muy feliz por ello.
Entonces ahora me preparo, para seguir adelante, apaciguando campos de estío, convirtiendo el hermoso sueño en una bella realidad.

