Dual
Para qué le vamos a echar la culpa al empedrado, las piedras saltan por si solas al paso burbujeante de estas letras y de regreso llega el soplo duro de la Sierra. Pero llega que es lo que importa.
Si me hubiera dado lo mismo, estaría ahora escribiendo en el maldito y pagano idioma anglo, subjuntivando adjetivos para aclarar las dudas. Pero no es así. Esto me importa tanto como mi vida, como la razón ultima de mi ser.
Dual soy como una punta de la hebra y la otra, que se dobla sobre si misma para encontrarse y reconocerse del mismo material, pero en diferentes puntos cardinales, con la estrella marcada en diferentes lugares de la palma. Dual como la libertad de vivirlo y la angustia de perderme, como el blanco y el negro que se entrelazan para hacer del negativo la contratapa del asombro. Capaz del todo y la nada en el mismo arrebatado impulso creativo, de entregar el alma y no dejarla en prenda. De amar sin restricciones de ningún tipo y de fingir que la vida que llevo, es absolutamente normal.
Debo reconocerlo, no pretendo cambiar los parámetros de mi existencia. De alguna forma decidí crearla y mantenerla nuevamente a punta de porfía, a punta de creer que con el puro corazón, todo se logra...pero tampoco quiero dejar ciegos mis ojos porque es lo que se acostumbra a hacer, uno cierra las puertas a lo que estuvo y le da el pellejo para solamente hacer evocaciones, para rememorar en la distancia de la vejez un gran amor que ya no fue.
No quiero esa perra suerte para mi alma trastocada, loca libertaria de la agonía por un beso, por volver al insomnio y el comején de la noche que traspasa la penumbra e ilumina mi camino.
Dual, angel y demonio de una punta a otra del cabo, porque viajo de un extremo al otro y amo con pasión u olvido con prisa. Porque mis días son un desborde o simplemente la ventana contiene mis lágrimas. La curvilinea sensación de abandono surte la arrojada osadía del todo. Felicidad exterminadora y tristeza absoluta.
Difícil cambiar el pendular de mi genio, el poder de mis sentimientos por debajo de los designios de mi razón. Amo como una salvaje y prefiero seguir así.
Dual y a mucha honra. Contradictoria encarnación de los deseos, blanca paloma de las vertientes. Frágil y fuerte a la vez.. Poderosa y pequeña, vital y ausente. Manifiesto y osadía, sensiblera y tímida. Cuando uno reconoce su naturaleza y se entrega a ella, obtiene la sabiduría de adelantarse a los hechos, de prever los agujeros del entramado, de saber amar sin hacer daño.
Claro que espero que mi dualidad de frutos, de cosechas sagradas y valientes, de hijos rechonchos y absolutos, de matices a la vida ajena, colores y envergaduras a los que me topan, alas a los que tiene la suerte o la desdicha, de también haberse enamorado de mi.

