Devuelta sobre los mismos pasos
Si alguna vez hubiera esgrimido a mi favor alguna de mis creencias, una de ellas debería ser que la circularidad de mi vida, es efectiva.
Pareciera que todo comienza y termina donde mismo, como esas películas que un viejo amigo guionista, me decía que debían terminar las obras completas. Siguiendo la huella del círculo y concluyendo la maniobra, tal cual estaba al inicio. La perfección es redondeada y se expresa hasta el infinito en la circularidad de mi vida. Porque cuando creo que ya he superado etapas, me veo parada en el mismo puno en el que comencé, pero de distinta forma, con una escenográfica completamente divorciada de lo que había sido antes. Puede ser en similar apariencia, pero inclusive con varios kilos de menos.
Como estoy escribiendo mi segundo libro y revisistando años de mi misma que están ahí, aguardando para llenar la página, para colorear la historia, para arrelingarle la cara a la bruta realidad. Porque no me gusta nada muy adusto y si vamos a vivir solo una, me gustaría que fuera una con chispa y entretenimiento, con capacidad de sonrisa...bueno, como sudo un poco en este segundo intento de literatura marceliana y debo representar cosas que me han ocurrido a mi misma (porque no hay caso de que pueda escribir de alguien más), me doy cuenta que voy en rotonda a parar a donde mismo. Y eso que yo no intenta siquiera dirigirme al mismo mesón del stand de vinos, donde alguna vez debía haber estado y no estuve, por desconsideraciones de mi metrosesentainuno.
Pero tarde o temprano, lo que estuvo obsoletamente cerrado para mi, va cediendo lentamente. Abriendo sus rendijitas y dejándose seducir por mi inteligencia, por mi experiencia en las mentas vinícolas. Para finalmente entrar por la puerta del frente, justo al lugar donde se negara todo.
Es difícil explicarme como esos logros aumentan mi autoestima, pero ayudan a catapultar mi genio con la seguridad de haber profiado por algo hasta lograrlo, hasta conseguir que los todopoderosos se doblegaran lentamente hacía mí.
Pero yo he aprendido a ser democrática, no requiero que nadie se doblegue porque la horizontalidad del asunto me gusta. Porque somos a la final de marras, todos iguales ante las circunstancias y podemos hacer un aporte o un gran forado al compromiso. Nadie es perfecto y nadie debiera aspirar a serlo.
Esto es divertido, pero ayer estuve justo en el mismo sitio que las promotoras de metrochenta, esas largas y geográficas chicas que hasta con un mosquitero, se van a ver regias. Y no necesité tratar de parecérmeles, porque simplemente fui yo misma, la mismita porfía con pata chueca.
Debe ser el largo camino para encontrarle la hebra a la madeja, la estirada ruta de mi sueño, con agua que no era agua y donde a mi me tocaba ver las baldosas que nadie más lograba ver. Haber escuchado la voz silenciosa de Don Juan y comprender que esta vida no es eterna, para sólo llenarla de sufrires.
Volver a casa muy tarde, pero ya no sola y sentir que voy en redondo, a pararme donde debí haber logrado llegar la vez anterior. Pero no me importan tanto, porque ahora mi voz resuena más fuerte, mis ojos brillan con más fulgorito y mi corazón, late con harta más pasión por mi vida...y tengo la cabeza llena de ideas y los dedos rápidos y todo, para cerrar el cordón del círculo e ir a parar al que sigue.



Amausterra G.O dijo
La vida es un constante rodar,,, tu lo has dixo, apesar de aparentarse avanzar se gira mil veces al rededor de la misma hilera,,, la pregunta es te sientes feliz avanzando?,, si es asi, cada vez q lo hayas exo,, sera una experiencia diferente,,,somos protagonistas en esta vida, la vida la formamos cada uno,,,
saludos y adelante,,, (((º_º)))"
30 Marzo 2009 | 05:32 PM