Extraño a Pedro
Voy a tener que asentir que Talca es una ciudad muy poco estimulante. No es culpa de su ritmo provinciano y de apariencia muy conservadora, aunque por debajo, somos una de la ciudades de Chile con la mejor Ruta de los Moteles y hasta el vecino del frente se nos ausenta rumbo al trabajo, pero recala en un bar clandesta de media cuadra, donde se "compone" la caña con malta con huevo.
Me junto y relaciono con mucha gente que no es amiga mía, lo cual no tiene nada de particular. Pero por infortunio, debo pasar muchas horas útiles escuchando enjuagues, entuertos y afilaciones politruchas, que no me interesan, que no me motivan y que me terminan dando un sueño bárbaro en medio de reuniones que deberían durar una hora, pero que se extienden por tres. Formo parte de comisiones comisionables y pongo atención a casi todo lo que me parezca importante, pero no hablo con nadie de lo que de verdad me interesa.
Reconozco que es mi falta, me quedo en casa cuando pudiera salir a dar una vuelta, pero tampoco quiero ir muy lejos a escarbar por los bares. No quiero comenzar a asociarme con pseudo intelectuales que ofician sobre su petulancia o que simplemente, se las dan de escritores con una prosa que es un verdadero desastre.
Esto es como un desierto y habituada a no pertenecer a nada, no me quiero ir a relacionar con grupos anarquistas de la creación, que juran de guata que con un par de pitos volando, se abren los cielos surrealistas, caen ovejas flotando del techo y vuelan las serpientes por el espacio. Nada de eso me convence porque me he acostumbrado a ser una solitaria, escribiendo en este teclado para no perder el pulso, guardando lo escrito acá mismo, para cuando algún día me publique y deje salir más allá del redil de est blog, todo el cauce completo.
Ya al menos esa es una realidad que puedo sentir palpitante. Mis obsesiones son de marca mayor y la de escribir, descoca hace muchos años en la punta de mis dedos. Lástima que extraño la punzona necesidad de hablar de ello. El estimulante desajuste de otro ser de letras por el contorno. Alguien que se atreva a ir más allá de los libros cuneteros y busque personajes nuevos y fatídicos como el Cucurto. Alguien que lea un poco más que a la Barbara Cartland o al Paulo Cohelo. Alguien que no sea impresionable ni por la Isabel Allende, o se haya detenido justo a la vera del camino con Simonetti o Carlita Guelfenbain. Alguien que sepa quien diablos es Pedro Lemebel y pueda comprender que el ejercicio literario, no tiene ningún tipo de freno.
Por lo mismo, esta ciudad ha dejado de ser estimulante desde el mismo día en que busco en una librería a la Anais Nin y la dependienda me dice que la Paulina Nin no ha publicado todavía (¿?), desde que busco los "Porotos Granados" del Tito Matamala (ya serían tres libros del mismo autor, en mi dietética biblioteca) y el señor del mesón me informa que no lo tienen aún, pero que existe un muy buen libro de comida chilena que está en oferta (doble ¿?). Así las cosas, no me queda otra que viajar al centro del mundo de Chile y tratar de darme un baño culturoide por las librerías de Santiago. Pero hasta que ello no ocurra, seguiré extrañando al Pedro con su prosa Zanjonaguada de yegua loca, sabiendo que todas las libertades se resumenen justamente, en la necesidad de ser libres hasta con el más conchesumadre de los pensamientos.
Por lo cual, espero que no haya recortín de ideas y tijereteos al viento si vuelvo a meterme a un "taller de literatura", no con el fin de afinar la pluma o mejorar el impulso, si no que con la auténtica necesidad de encontrarme con los otros.



Daniel dijo
¿Y el artesano que convierte toneles viejos en caballos que guardan botellas, y el olor de la mañana en invierno, y las churrascas de la 6 oriente con 11 norte, y el aroma de las callampas en sacos con los bosques humedos a cuestas, y el amanecer con pajaros cantando, y la inocencia de la gente que ama su pequeño universo como si no existiesen mas...y tu?, una mujer que cruza el oceano en busca del amor...
24 Marzo 2009 | 04:30 AM