Proyecto para un libro
"Yo también trabajé para Carlos Cardoen", remedando al libro del Tito Matamala de "Como llegó a trabajar para Carlos Cardoen"...aunque supongo yo, el empresario no tuvo ni arte ni parte en el desarollo del mismo.
Idéntica situación para mi pellejo, porque la primera vez que llegué a visitar alguna empresa de mister Cardoen, iba de simple escuchante en un tour al Tren del Vino.
Una semana antes había conocido al flamante Coordinador de tráfico del Tren del Vino en un seminario turístico y después de su presentación, me acerqué a preguntarle si era posible trabajar como parte de su staff. De inmediato me dijo que sí, que no importaba la experiencia que yo tuviera en vinos y que le enviara por email mi CV lo antes posible. Sonreí con gusto y en cuanto llegué a mi casa esa noche, envíe el mentado CV, agregando con ganas que alguna vez había trabajado en los guiados de tours para la Ruta del Vino del Valle del Maule.
Esa experiencia particular ocurrió en mi vida como casi todo lo que trato que ocurra, pero que no logro que sea en términos simples, si no que con una gran y retrucada vuelta. Necesitaban a una persona que hablara inglés en la recién inaugurada Ruta del Valle del Maule, una persona en capacidad de pasear turistas y degustar tintos para quedar de una pieza al final del recorrido. Fui, postulé, puse mi mejor cara y mi mejor inglés florido y no quedé. Razones: dos chicas regias, rubias, imagen y semejanza de las Barbies del wine, modelitos de última generación que no sólo representarían un gusto para el turista, si no que también un encanto para los gerentes de las distintas viñas.
Bien apartada andaba mi fisonomía para el perfíl de guía, así que no me heché a morir, aunque encontré que la resolución de la percha por sobre la integridad de mi persona, a la larga les haría flaco favor en los tours. Y como buena maldición de bruja chica y sabañónica, con el paso de un par de años, lo que predije se cumplió sin remilgos y fui nuevamenta a parar a la Ruta...y esta vez sin CV ni necesidad de testeos, porque necesitaban con urgencia alguien que asumiera la responsabilidad y el carisma de un servicio (hasta el momento) bien poco carismático.
Así, a sangre de patolín, me subieron a un transfer rumbo a las viñas, con 6 gringos que esperaban mucha información sobre el chilean wine. Mi primer tour fue lo que fue, afortunadamente yo le puse el suficiente wendy para que los gringos quedaran felices y la gerenta de la Ruta considerara ,que a pesar de mis ripios perchísticos (chicoca, gordita y mofletuda), fuera un elemento reclutable de todas formas. Trabajé un verano tórrido por entremedio de las parras, aprendiendo in situ de los vinos, de la industria y los bemoles del valle y continué en la siguiente temporada, acrecentando mi gusto por esos tierrales y esos calores de secano.
Llegar a trabajar para el Tren del Vino, fue entonces mucho más derechito de lo que yo esperaba que fuera.
El primer recorrido fue un viaje de placer, vinos varios y un guía en pésimo inglés, que no conocía la diferencia entre highway o street y que por más que se hizo el gracioso, no dejó pasar ni una vez el hecho de que visitábamos un proyecto ideado por Carlos Cardoen (lo pronunciaba Cardun), que en Santa Cruz visitaríamos el Museo creado por Carlos Cardoen, que a la pasada, tendríamos la oportunidad de ver las empresas de Mister Cardoen y que tfinalmente disfrutaríamos de un delicioso almuerzo en la viña de Carlos Cardoen.
Me quedó claro entonces, que al igual que el Tito Matamala, si me aceptaban en el puesto de guía, "yo también llegaría a trabajar para Carlos Cardoen".
Misterios de la vida de una misma, porque luego del viaje de reconocimiento a la fértil tierra del Valle de Colchagua, me llamó el coordinador para que partiera de guía, con todo y un bus de 40 pasajeros. Tomando en cuenta que en el Maule el número máximo de paseantes obedecía a la bendita suma de 6, cuarenta pasajeros se convertían en un desafío supremo. Pero ya estaba ahí, a la hora, disfrazada de guía y con la mejor de mis sonrisas y la más grande tiritadera de rodillas de la que yo tenga recuerdo. De mi dependería entonces, ser aceptada en el séquito de trabajadores para Mister Cardoen o, caer en desgracia en el más inoportuno de los momentos.
Fuera como fuera, allí estaba yo, lista para apechugar y seguir adelante.


Sabina dijo
Entré a otra página, encóntendome con una lamentable noticia...pero traté de salir adelante y me encuentro con esto ¡¡nadie me lee!!
Me llamo la atención y pasando la pena con la ruta ...de trabajar para cardoen, te escribo porque amí tampoco ¡nadie me lee! al menos tú tienes bastantes escritos y te desahogas de lo lindo. ¡¡¡FELICITACIONES VAS BIEN, MAÑANA MEJOR!!!
Saludos desde Arica, Tierra soñada.
17 Marzo 2009 | 03:03 AM