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La Coctelera

Nadie me escribe!!!!!!!!!

Una eficaz forma de comunicación.

14 Febrero 2009

Pal' día de los enamorados

Me es imposible no hablar de este tema (mejor dicho, escribir) aún cuando para mi no significa mucho, porque no recuerdo ningún San Valantine's Day en que hubiera recibido algún obsequioso de un despistado pretendiente, o siquiera un saludo cordial del que pretendiera llegar a serlo. Nada de nada, incluido un enamorado que tuve, que justo renunciaba a nuestra relación un par de semanas antes, para saltarse la fecha y ahorrarse el regalo, y volvía a comprometerse un par de semanas después, arrepentido como perro lanudo, pero felíz en el fondo, porque no había tenido que desembolsillar morlacos por este cuerpo y este talle... en fin, no es una fecha que yo celebre con especial gusto, está en el calendario como otras fechas más, por las que el mundo desgatiña y hace huecos en la chequera, se compromete a plazos y acumula deudas.

Pensar que yo soy bien barata para mis cosas, si me alegra enormemente que me compren un helado y caminen conmigo de la mano, nada de regalos suntuosos y cuestiones tiradas de las mechas, pero los hombres no comprenden qué queremos las mujeres, cuando al final del episodio requerimos un poco de oído, bastante de corazón y nada de lógica...pero bien, los hombres son los hombres y las mujeres, continuamos siendo las mujeres.

Como antesala a este nuevo día de los enamorados, el mío me invitó a tomarnos unos tragos y alimentar noctámbulas horas en un bar. Yo en realidad no estaba de ánimo, prefería caminar y el helado, pero accedí para no ser un fastidio y en el bar me concentré en las otras parejas, en las otras mesas donde pasaban más cosas que en la mía.

Ni hablar que el ojo lo tengo entrenado cuando de pecado se trata, descubrí en pocos instante, dos infieles, un gorreado y la pareja más hot de la noche. Nosotros pasábamos por distanciados en el territorio de nuestras humanidades y con ello, me permitía ver el desarrollo de las distintas escenas. Me hubiera gustado saber fotografiar, porque la chica de la pareja hot era de antología, lamentablemente mi gringo no entendió el guiño y me quedé con las ganas, así que como las palabras son mi herramienta, describo a la rebañera de la pasión desbocada, sobre dos fanshop y una porción gigante de papas fritas: rellenita, con una delantera de poderoso calado, acinturada y luego portentosa a la altura de las nalgas, labios carnudos y sonrrojosos y unos ojos de borrega loca con los que se comía al mino a su lado. El tipo era cuarentón, tirando para cincuentón, se notaba recorrido pero de alguna forma encandilado con esa mega sirena de las acuáticas camas del Motel Cascada. Rendido a los atributos de la hembra y caliente, como calamita en medio del más torrido verano, pero comportado como niño bueno, porque el amor con que se besaban era también de corazón.

Espiaba a la pareja candente y aparecía una pareja joven y sin recorrido atizando la comida como si en vez del rito sagrado del sexo, lo único que les quedara fuera comer para matar las ganas. La pareja pecaminosa uno, compuesta por un chofer de buses interurbanos y una menuda  actitud de secretaria, escogieron la mesa más oscura, justo aquella donde la esposa oficial va a buscar al marido infiel (si esta gente tuviera un manual a mano...creo que yo podría escribírselos, así se evitarían tantos descalabros) La pareja pecaminosa dos, estaba más a la luz, sin ganas de atacar el ángulo de la comida o el ángulo de los arrumacos, pendiendo en un hilo de que tarde o temprano, todo se descubre. El gorreado miraba la hora en su reloj de pulsera y también en el del bar, como para comprobar que no se había equivocado. Había pedido la carta, pero sólo la ojeaba, sin atreverse a pedir nada, para no comenzar a tomar solo, a emborracharse sin la prenda a la mano....pero vuelta a la tórrida pareja que se dedicaba besos amorosos, ella con los ojos cerraditos y él, como callendo en la cuenta de que tarde o temprano debería llamar el taxi que los llevara a algún motel, pasión aguantadora en la penumbra de un bar parecía ser imposible para el  traspirado cuarentón con cara de cincuenta.

Mi copa estaba llena, cuando entre tanto mirar de un lado para otro, sentí una mano familiar en mi espalda. El gringo me miraba como si viera a través de mis ojos el futuro que nos arretama, los sueños locos que alimentamos, toda esa mixtura de ser la pareja multicultural del bar, la de menos tomos que escarbar....bueno, la que menos escarbaba para mi, porque me conozco la historia de memoria y la he tenido que repetir y traducir infinidad de veces, pero la noche no se trataba de mi, se trataba de aquellos que totalmente ajenos a mi, se volvían particularmente interesantes.

La pareja infiel uno comenzó a darle cuerpo suelto al besoteo, mientras la infiel dos, pidió algo contundente para comer. Los jovencitos peloteaban con el tenedor las últimas papas del plato y el chico, decidía pedir algo más para matar la pasión a calorías. El gorreado se notaba nervioso, ascultando su teléfono celular para ver si no tendría alguna llamada perdida, alguna necedad en el correo. Los californios seguían dándose y recibiéndose a pesar de que el fanshop tambaleara en la mesita y las pechugas de la mujer estuvieran a punto de romper las márgenes del sostén y saltar de lleno a la boca de su pareja.

Era un deleite para mis ojos y mis resentidos encandilados con historias ajenas, con la posibilidad de crear mundos aparte en el bar, con la fascinación por los hechos de otros,  hasta que el gringo me tomó de la mano y me pidió un beso. Yo inocente, creí que sólo se trataba de un besuqueo a lo gringo, sin lengua y para resguardar las apariencias, pero sorpresa malsana, me plantificó un beso apasionado, langueteado, calambroso y total, entonces caí en la cuenta que no era yo la única que se entretenía con historias ajenas, cuando abrí mis ojos y pude ver que de todas las mesas, saltaban sutiles sonrisas.

No sé que habrá pasado con la pareja calefaccionada, ni con las dos de infiel factura, ni con los jovencitos que deben haberse comido un par de hamburguesas más para calmar la sexual intranquilidad, ni con el caballero fastidiado con una coca cola como triste compañía, porque finalmente la pareja que fue a parar al motel para mejores historias, fuimos nosotros. Noche de ventolera y humo y al menos un día de los enamorados para recordar.

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1 comentario · Escribe aquí tu comentario

enrique gutierrez aranda

enrique gutierrez aranda dijo

el dia de los enamorados no se vive un solo dia conmigo van a ser todos los dias cuando nos conoscamos la realidad sera otra nada de virtual

24 Febrero 2009 | 09:13 PM

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Hace un tiempo largo que abrí este blog, con el único cometido de expresarme, de buscar mi beta, de encontrarme a mi misma y a los otros. La vida para mí es una eterna búsqueda y en eso persisto. Compartir mis mundos a través de las letras, es mi necesidad. Por eso este blog permanece, aunque Nadie me escriba. Creative Commons License
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