Los mapas de mi vida
Es muy temprano. El silencio pulula en las sillas de mi comedor. La pantalla es lo único que ilumina este recinto, este pasar por el mundo tratando de dilucidar en letras la metástasis de estar viva.
Sueno rompomposa tan temprano, como con un eco trastocado por la nueva madrugada de mis desvelos. Asumo que estoy entrando en edades más adultas, porque hace un año a esta fecha, dormía a pata suelta, estertorea y bullanguera por todos lados. Ahora me despierto en la madrugada con extraños sueños y de ahí, vueltas y vueltas en la cama, a escuchar los ruidos de la noche, a fijar mi mirada en la oscuridad de las sombras que se entrecruzan, a amanecerme llena de letras, de necesidades de hacer algo más que ser.
Respiro y me concentro, sin embargo, el sueño no vuelve y finalmente, decido bajarme de mi sitial onírico y poner dedos a la obra...y aquí estoy, escribiendo de lo que me pasa y lo que no me pasa, de las ideas que se destraban y traban en mi cerebro, de esta necesidad corporea de arrellanar el culo y afelpar el alma para decir lo que se me venga en gana. Ejercicio supremo de mi yo y mi super yo a estas alturas de la nomenclatura existencial.
Y no sé por donde diablos darle paso a la maraña, porque se acirculan y estrechan los conceptos, las variaciones de un tono y la sequedad de la noche que me deja. Entonces, extiendo sobre mi mesa, los mapas trazados de alguna forma, las huellas surtidas de mi misma, los fragmentos de un todo que no termina de componerse.
No me importa estar despierta tan temprano, es mejor de esta forma porque tengo la factibilidad de estar a solas, con el tastabilleo de mi conciencia y los ojos abiertos al mundo. Hay tanto cosa no escrita en estos episodios, que pudiera escribir de ellos y de otras cosas también. No quiero limitarme a recorrer un camino, cuando los parajes se me han revelado maravillosos. Cuando las cuerdas del impulso están activas y vanidosas.
Que no hay límites ni erupciones que detengan las resoluciones, mientras la vena creativa se abre a los cielos y mi mente fecunda, crea nuevos espacios, nuevas alegorías de felicidad.
Nunca he tenido las respuestas y para que decir, nunca sé para donde indicará la flecha chueca de la brujular de mi paso por el mundo, pero hacer es mejor que sentarme a deshacer, que buscar excusas para no correr, saltar, asombrar y encandilar curvas y rectas.
Entonces, se extienden frente a mi los mapas de mi vida, aquellos inconclusos y distantes, los que se acarapelan floridos y con nuevas rutas, sentimentales artilugios del transitar, del ponerle color y candor al simple hecho de buscar, de seguir a cargo del diseño de este rectángular de luces y sombras, de floripondias y lluvias.
Claro, no digo lo que quiero decir porque no termina de resolverse entre mi dura cabeza y mi blando corazón, pero mi mente necesita un escape, una línea de expresión, un ligero escozor en los dedos, para saber que avanzo y no me pierdo.



ESTELA dijo
Querida Marcela:
Amaneces inquiete, con deseos de escribir y lo haces aunque lo que dices probablemente sólo tú lo entiendas, afortunada tú que puedes sacarle a tu alma en palabras lo que quieres expresar aunque como afirmas " no digo lo que quiero decir......" igual haces bien, pero lo seguro es que tú lo sabes.
16 Enero 2009 | 10:26 AM