Para amar a lo latina
No soy de las que creen que para amar hay que sufrir como una adicta a la falta del alucinógenos, o que el amor sin dolor no entra por entre las rendijas del cucharón. No soy de viejos cuplés a media sombra con un pucho desinflado en mis labios color carmesí y las ojeras que arrastran la angustia, la de haber amado una vez y nunca más haberme permitido semejante locura.
No soy de esas viejas letras de viejos tangos arrastrados, porque no me gusta y no es mi estilo. No soy, pero tomando colores de un mes en la arremetidera de un nuevo hombre en mi vida, me encuentro con los ojos encharcados, con el alma triturada y con puros deseos de recular, de ir de vuelta a mi cama desierto y alejar de mi ese otro cuerpo, que más que amarme, sólo me pone en el límite, en la orilla de mis propias fortalezas.
No sé si sea el acento distinto y la culpa atragantada en el fondo de mis ojos, o bien si simplemente me equivoqué y qué más daba. Equivocarse no mató a nadie y sirve para enmendar caminos.
Puedo resistir las orillas, he vivido allí por mucho tiempo y no me causa pavor la limitadera entre cielo y espacio adyacente, pero lo que no resisto es la cobranza de un cariño en lucas, la reciprocidad en moneda de curso normal, cuando haber dado tiene un precio, cuando haber amado es haber perdido todo por ti.
No soy conciente de las cosas que armo, sólo las hago porque me nace y porque me da el cuero para todo, el universo entero si es necesario.
Tuve un amor lejano por el que tuve que trabajar hasta muy pasada la noche, por meses. Y ese amor se perdió entre las ilusiones y las posibilidades, pero nunca pude tasarlo en todo lo que me costó el pasaje, o la estadía. No podría y no puedo, porque de ese amor aprendí tanto, comprendí tanto y me ha servido para volar y seguir volando. Sin él, del otro lado, nada de lo que me ocurre ahora hubiera sido posible, por lo que no tiene precio ni importancia económica en mi vida. Fue, será, ha sido y queda en mitad de mi pecho.
No entiendo entonces que en el anglo pensar, sea mucho más importante calcular las idas y las revueltas en libras esterlinas que en besos o abrazos, en cálculos egoístas de cuanto he gastado por ti y que de remate, me hago adjudicante de una herencia que ni quiero ni espero, o de un negocio que no me pertenece.
Será que soy latina y amar no tiene precio, que siempre he vivido bajo la línea de la pobreza y siempre he sido feliz, de que mis hijos son alegres y chisposos y están sanos y nunca he podido atiborrarlos de cosas, pero si de amor a destajo. Será que para ser amada lo único que he necesitado es ser yo solita, sin un peso pero la más linda de las sonrisas…….
Será, porque a mi el ritmo del candombe y la cumbia me envuelven y puedo volver a correr riesgos, aventurar tremendas locuras y sin un puto peso que cobrar después.
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lágrima dijo
Hay traumas si,yo me he dado cuenta. Sin embargo yo soy distinto siempre corro riesgos al límite, es propio de mi. Alguién sin proponérselo me ha hecho un gran bien. he descubierto:
que tuve,tengo y tendré TRAUMAS
que soy inocente hasta la médula
que tengo ganas de vivir
que a partir de ahora seré LIBRE
y eso se lo debo más a mis RIESGOS que a mis TRAUMAS (que también son muchos)
A partir de muy pronto, volaré LIBRE , ese es mi estado ideal. Yo lo sabía desde hace mucho tiempo , pero sólo por correr un RIESGO lo voy a conseguir, como soy agradecida y pongo siempre la otra mejilla quiero dar las GRACIAS aunque sea a riesgo de pecar de imbecil.
El tuyo debe ser muy grande, a pesar de todo lloro por ti.
cuánto lo siento, de veras cúanto lo siento.
Porque si se quiere siempre se puede. Y yo sé que puedo, mi trauma no es tan grande.
16 Noviembre 2008 | 09:42 PM