Publicidad:
La Coctelera

Nadie me escribe!!!!!!!!!

Una eficaz forma de comunicación?????????????????????

13 Septiembre 2008

Rayuelas

Cortazar agarró el juego infinito de las rayuelas en el suelo, donde los niños saltan de cajón en cajón, para escribir su invento de que nada en esta vida tiene una sola forma, un solo sentido.
Después de develar si somos del tipo de lector rutinario o un aficionado a correr riegos, las rayuelas dan forma a dos caras de una historia, cuando finalmente las historias pueden tener mil.
Debido a mi total ignorancia sobre el Jazz europeo que Cortazar encandila, para darle un telón de fondo a su historia de un amor bastante chueco, me hice a la idea que los protagonistas podrían haber bailado un tango pegoteado, por todo el trayecto que les duró la felicidad (que fue poca y con matices muy oscuros en un París arrabal y mugriento). Pero algo debe haber calado en mi esa historia, alguna mella debe haberme hecho porque todo equipo de música que he tenido ha dado en apodarse Maga.
La Maga de Cortazar era una medio felina voluptuosa y perdida que follaba en buenos y malos momentos y que se volaba con el jazz de mis ignorancias, y por ella sentí más que lástimosa espina, una alegría capciosa de que las mujeres somos un mundo aparte, incluso de los grandes escritores que ni siquiera se asoman a vernos bien, sólo por el rabillo del ojo.

Pero no escribo para hablar de esa Rayuela magistral de Cortazar, escribo para esclarecer mis propias rayas en el felpudo contorno de mi vida.
Acá en Chile, la rayuela es un juego de niños llamado Luche y cuando uno aprende que para jugar luche debe tener buen equilibrio, un poco de sobervia y harto de resistencia a los equívocos, lo disfruta de una forma exquisita.
Yo era una ávida jugadora de luche en el patio de las monjas del Sangrado Calzón de Cristo. Era uno de los pocos juegos permitidos sin allegarnos al pecado de la lujuria con la cuerda saltada y los vestidos al viento o el pillarse entre hombres y mujeres para quedar apretujadas entre dos chicos que no pretendían nada más que darnos por pilladas...pero las monjas, viendo más allá de donde cualquiera con buenos ojos pudiera ver, sortearon la sexualidad con patios separados para mujeres y hombres y bajo disposición episcopal, el juego de las bolitas para los niños y las niñas, el luche.
Buenos años de práctica no me hicieron la mejor porque para mi lo interesante era, más que nada, jugar. Esa torpe necesidad de estar a la cabeza de cualquier destreza mata el goce que esta produce, lo aniquila hasta transformarlo en una necesidad malsana de querer matar a nuestros contrincantes...y bajo esa perspectiva, todos son contrincantes, no alegres compañeros de un juego.
Para jugar al luche se necesita un poco de paciencia, harto de equilibradera y aprender a pizar el palito una y otra vez para estar equivocados y descubrir que naturalmente, se puede volver a intentar de nuevo. Es un juego digno de aprendizaje y digno de ser trasmitido de generación en desgeneración.
De tanto haber jugado el luche y ver las rayas de mi vida extendidas hasta la saciedad, comprendo que me había preparado para todo lo que me ocurre ahora.
Llevo cinco meses esperando el gringo amor y vamos para los seis, como si el destino se hubiera encaprichado conque el gringo se enrredara en tierras barbáricas (como dice mi querido PCF) y yo debiera mantener a raya la desesperación por sus brazos, la necesidad de sus besos y las mil enhebraderas de nuestros sentimientos.
Resistencia de juego y felicidad por jugarle a los tormentos de haber pizado los contornos de lo que parece imposible, cuando son retóricas de un eco que no es el mío.
Así, las rayuelas persiguen la misteriosa forma de estar juntos, de abrazarnos en la distancia y cobijarnos en una cama que no es tal y con un cuerpo que resiente la ausencia del otro.
No es el fin del universo ni mata a nadie la espera, pero ya me encuentro haciendo embrujos y posiones más poderosas, porque si bien el juego del luche me ha entrenado para lo que vivo, no estoy dispuesta a seguir jugando a solas, en noches de destierro por ver sus ojos, sentir que su acento dice cosas simples, que su vertedero de músicas e imágenes inunda mi espacio físico.

Entonces, a raya mantengo a los malos espíritus que me dicen a tragadientes que nos vaya muy bien, cuando lo único que esperan es que no ocurra nada de nada. Maldiciones brujiles y sogas cortas al universo. Esto es amor real, donde lo más importante no es la resorteadera de los límites, si no que el buen amar y seguir adelante.

servido por Marcela sin comentarios compártelo

sin comentarios · Escribe aquí tu comentario

Los comentarios están cerrados


Sobre mí

Avatar de Marcela

Nadie me escribe!!!!!!!!!

Talca, región del Maule, Chile
ver perfil »
contacto »
Vivo al otro lado del mundo, reviso a diario mis mails (tengo 3) y sólo me encuentro con mensajes del estilo "homus erectus", "gánate la green card" o "saving loands". No creo estar tan sola porque soy muy divertida, inteligente y creativa, además que puedo hablar de cine, literatura, viajes, vinos y la vida. Espero que crucen la barrera del teclado y retroalimenten este espíritu inquieto. Creative Commons License
This work is licensed under a Creative Commons Attribution-NoDerivs 2.0 Chile License. Free Web Site Counter
Web Counter Locations of visitors to this page

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera