Morir de amor
Cuando parece que las realidades se componen de habituales preocupaciones por el cuanto y de qué manera, salta de la resurrección de mis talones, esas verdades gordas como una vaca preñada. Para amar y ser amada no se necesita nada, sólo el acto supremo de arriesgar la chaveta a la orilla del camino y dejarse llevar, llevar y llevar hasta que los pies toquen tierra.
De vuelos yo sé mucho, mucho más de lo que hubiera querido en algunos momento cruciales de mi existencia loca, pero cuando se trata de aterrizar, ahà no tengo tan experta la piñiñenta puesta pelada y en el pavimento existencial, donde demás que nos astillamos y se nos mete en la uña algún gijarro que nos moleste, que no nos deje sentir toda la profundidad de la planicie. Sin embargo, con experiencia en bajar la nariz y abrir los alerones, o sin ella, me aventuro a planear sobre los campiruchos dibujados con regla, a respirar de ese viento colado que me entra por la cola y a bajar los flaps para que la velocidad me permita planear.
En vuelo de reconocimiento me siento reconocida, de que nunca he necesitado mucho más que mi volcánico empeño de las despeñaduras y amar, amar por sobre las circunstancias, por sobre los lÃmites, por sobre las cabezas chatas, por sobre las razones.
De qué se compone este resurtidero de sentimiento más que de mis venas y mi sangre, mi voluntad de vivirlo todo y en una sola vida, de una buena vez y para el fin de los confines.
Entonces, le digo al gringo que se venga, que se aviente tal cual está y con su parafernalia de fotógrafo y sus cosas personales, armamos el andamio de la nueva vida en puertas.
No necesito morirme por esta amor de las distancias y este dolor de huesos, por que las comisiones del dinero no llegan con su fortaleza de trámites hasta nosotros.
Tenemos un mundo, un amor bien grande, la fastidiosa convicción de que nos hemos merecido este premio por siglos y seguimos estando al otro lado del mundo, suplicánadole a los banqueros que nos dejen comenzar...no es vialbe de esta forma asà que a lo Marceliana resulta mejor.
Sin un centimo y todas las alegrÃas de un corazón dan abasto para construir de la nada, un todo.
Yo creo ciegamente que todo se puede y teniendo lo fundamental a la mano, tomando mis dedos en la noche y acurrucando mi cuerpo, lo de la materia es un cuento trascendente cuando estamos juntos, cuando nuestros ojos se encuentren en la habitación, después de habernos hecho el amor y habernos descubierto nuevamente el alma.
No hay que alimentar a las intituciones, hay que vivir.



1971 dijo
si, morir de amor, he muerto,.
11 Julio 2008 | 06:46 PM