Razones para escribir un blog
Ahora, en tiempos mediáticos que se estila salir con la cara al mundo y ya no solo bastan las palabras para atraer la atención sobre nuestros egos machucados y nuestras inseguridades resguardadas bajo un Nick, apodo de la virtud descocida, me pregunto cuales seguirán siendo las razones para escribir un blog y mantenerlo como una columna vertebral de la respiración literaria.
Según sé, un ciudadano promedio lee menos que el de los años 50 y eso que tiene a la mano, mucho más texto y mucha más prosapia literaria al alcance de un click. Ni hablar de lo que se publica en papel real, con eso alcanzaríamos bien a hacernos una boticas calientes para el frio invierno de las almas.
Entonces, ¡cuales serían las válidas y esplendorosas justificaciones para mantener este rectángulo consagrado casi exclusivamente a la palabra?
A decir verdad, a mi se me ha pasado la vida por este espacio. Me separé, me enamoré, se enamoraron de mi, se acabó el romance mas no el amor, volví a pisar la tierra con todos los gijarros atravesándome la chalupa y sobreviví a las tendencias sulfurantes de ganarme algún concurso de popularidad. Conocí personas reales de muchos sitios y también acudi a comentar sus blogs, como rito sagrado de pertener a algo más que a una misma. Todo, desde la cómoda geografía de mi computador, frente a una ventana, viendo que la vida también pasa por fuera como por dentro.
Irresistible a cualquier epíritu que ha querido escribir por siglos y no ha logrado más que mediocres intentos, que no copan las letras de molde para ser publicadas por ninguna editorial.
Claro, yo creo en el libro como pieza sagrada y angular de la creatividad, pero sin embargo, el dinero no me da para tanto y de paso, entre estos bips y saltos de página me he encontrado escritores dichosos, tan al filo de las editoriales como yo.
Así, el universo se expande como una esponja y deja pasar los líquidos de una creación por entre el entramado aire que entregan las letras, la felicidad que dan las palabras y los ritmos que impone este tecleo sagrado, con un café en mi mano o un té rojo para alimentar la grandeza o simpleza de un buen trozo de mi vida.
¿Cual es el límite para todo esto? pues justamente esa es una nueva razón para escribir un blog. No hay límites y si me rebajan de La Coctelera por decir barbaridades, habrá algún otro huequito que me permita seguir.
No hay editoriales cortapizas, ni emociones arregladas según demanda el mercado o la lógica de hacer lucas con este invento y se mantiene el espíritu radical de una comunidad libre, aunque aún así se puedan acortar ciertas ideas. Aquí, uno se automutila si lo necesita y si no, deja libreta la pluma y no le pone freno hasta que se acaba el impulso. Además, como un amante que lo entiende todo, uno puede encontrarse con su blog a diario o bien, dejarle algún recadito e irse de viaje con el oficial, aquel que nos pone la oreja todas las noches en la cama, para luego de escuchar nuestros desvaríos, abrazarnos fuertemente......ahhh, lo olvidaba, por este mismo medio virtual encontré al nuevo amor, ese que acaba de darme un mordisco detrás del cuello. Por lo tanto, esa sería otra buena razón para las solitarias almas, que andan de búsqueda de una gemelaridad inconclusa en sus camas desierto.
Por otra parte, si uno logra cierta consistencia de espíritu y no piensa tanto en lo que va a escribir, obtiene dividendos invaluables en el grupo de los seguidores, que generalmente también escriben sus propios blogs, a lo que nuevamente acudimos a un círculo perfecto, de ver para que acudan a verme. El ego se acolchona y hasta nos sentimos en el Olimpo de las estilográficas, cuando aumenta el numerito en el cuenta visitadores, naricitas que urguetean en este espacio, que registran lo que hemos escrito.
Ahora, si a todo ello le agregamos el verbo certero y realidades innegables que parecen negadas, como si de un invento brujo se tratara, la sinceridad característica para relatar y de paso, encantar con la enjundia piroclástica de una prosa volcánica, es que el placer viene a ser gratis y el gusto de dejarlo por escrito, mucho mayor.
Si del tiempo pasado hablamos, cuando tenía mañanas completas para este rincón nacido de la necesidad de dejarlo ir todo, por esta boca llena de grafemas; podríamos inferir que el ejercicio me ha hecho diestra y puedo escribir de casi todo, sin aburrir o dar sueño. entonces, una gracia más para mantener abierto este cuerpo y viva la palabra.
Donde comienza el terreno de mi realidad, mezclado con el terreno de mi irrealidad, no importa, porque si dehueso acá a quien sea, el deshuesadero será un mostrador más de vidas paralelas que se llevan a cabo en todas partes.
Así, mantener la conturbada columna de Nadiemeescribe, es un relajo al que asisto feliz. No me importa que los númeritos de la derecha crezcan lento, porque lo que finalmente importa, es poder escribir y dejar salir del alma estas letras.


lupita-v-de-mosso dijo
Marcela, espero; te interese mi amistad;no soy joven como tu; pero mi espiritu si; sabes yo tambien puedo comentar sobre literatura;tengo amigas de tu edad por que murio mi hija y sus concuñas con-viven conmigo, una de ellas es Chilena como tu; soy Mexicana tu sabes si quieres iniciar una amistad, yo te tiendo la mano, un abrazo Lupita V de Mosso
25 Junio 2008 | 06:01 AM