Drama y Comedia
De llevarla, la llevamos, aunque se nos descuarajingue el alma y se nos doblegue la esmaltada superficie facial, pasando de la brillante sonrisa a la más larga de las caras, sobrepasando del drama curtido y envenado por los amores que se pierden, hasta la venustínica posibilidad de un nuevo amor. Todo, en el rango antropomórfico de 24 horas.
Está visto que la vida es cada vez más rápida, si antes nos tomaba un mundo llegar desde aquí hasta allá y se vivían los ritmos a otra velocidad, un verano era derretimiento asoleado y oculto debajo de la higuera, escuchando la vieja y sancochada monserga de una abuela; mientras hoy, en el mismo verano de treinta y tantos grados a la sombra, uno recorre en el mismo espacio, varias vidas, incluidas las de los postizos y los testigos de la escena.
Algo debe haberse modificado a tal punto, que para mantener el espíritu intacto, subimos y bajamos lomas, desarticulamos viejos ritos, desarmamos viejas frases y nos largamos como un vendabal, rumbo al valle.
Pero esto es como esas tormentas sin aviso previo, sin que ningún metereologo se enterase antes de ponerlo en el canal del clima y llega a la costa y se encamina hacía el interior, cubriendo los campos con los rayos, saturando la capa asfáltica de los caminos con el aguacero, trastocando la madrugada con el rumor hambriento del viento que aporrea los postigos y desalienta a los pajarillos cantores.
Porque de tanto alimentar la hoguera del culebrón venezolano, del desfile de pintarrajeadas y siliconeadas sufridas martíres de algún mal vestuarista de media tarde y de tanto partir en drama mi calvario personal, de tanto desangrar la fina gota de mi sangre caligráfica en mails escondidos, en trozos dolorosos de la despedida y el adiós, va quedando un rastro indeleble y divino de que el cuento va agarrando tintes de comedia, tintes de que por mucho sufrimiento mal encañonado y mucho rimel corrido en la tarde oculta bajo el ciruelo, esta vida no es más que un remendo para la verdadera escena de los días, para la auténtica consagración del comediático desvelo de las sonrisas, de los contrapuntos y la fanaticada de la Marcela por la Marcela.
En buenas y definitivas consideraciones, nada es tan grave que no tenga posibilidad de resolución y si no se soluciona, no importa, porque el transcurso de la obra sigue adelante, quieralo yo o no. Lo valioso viene a ser hacer el trayecto y disfrutarlo entero, sufrir, alegrarse y estar vivos, no importa si torna drama encebollado y lagrimal, hasta comedia de risotadas y hacernos pis...es el verano y da para todo, ya vendra el invierno con esa carga de cerebrales y profundos pensamientos...que de verdad, a nadie importan ni un carajo.


Nergo dijo
En buenas y definitivas consideraciones, nada es tan grave que no tenga posibilidad de resolución y si no se soluciona, no importa, porque el transcurso de la obra sigue adelante, quieralo yo o no. Lo valioso viene a ser hacer el trayecto y disfrutarlo entero, sufrir, alegrarse y estar vivos, no importa si torna drama encebollado y lagrimal, hasta comedia de risotadas y hacernos pis...es el verano y da para todo, ya vendra el invierno con esa carga de cerebrales y profundos pensamientos...que de verdad, a nadie importan ni un carajo.
14 Febrero 2007 | 11:58 AM