Serios consejos para olvidar
De resucitar las viejas fórmulas y tener que volver a la carretonera de la vida, cosa de no perderme el tranco y no dar lástima y jugo; ya no sé si bien me resulte, porque de tanto creer tener el poder mágico del amor no queda más que este cuerpo hecho verdadera mierda.
Que los sobrepesos que me sobrepesaban, eran nada antes pero ahora, frente a cualquier posibilidad de entablar amistades con la web cam, mejor me jubilo sola y me alejo de las cámaras.
Me siento super, pero me veo desparramada y adiposítica como si fuera una megasirena. Una barracuda de traje negro a medio varar en cualquier playa..he pensado seriamente internarme en esas clínicas del tormento a la buena gula, cosa de volver hecha una licuadora, de cintura angosta, perfilada y resistente a los licuados ajenos. De ese tipo de electrohembra, que den ganas de tener al alcance en las mañanas, al medio día y por qué no, también en la noche. Alguien que no espante, alguien que no hiera la filigrámica retina de los contertulios invitados a la fiesta, parecerme a mi misma con el vestido rojo y los pantalones ajustados...
Pero tengo cuarenta y la última vez que hice dieta me demoré la no despreciable suma de 10 años en llegar a mis pesos ideales...y me duró lo que me duró, lo juro.
Ahora, la realidad desborda mi cintura, atracala mis piernas, hierve a gritos la celulítica prisión de mi vientre, exhibe lo mejor y más granado de cualquier anti heroína de los gimnasios, de cualquier musa opulenta de las comidas rápidas.
Yo tengo espíritu de mina flaca, envuelto y decorado con un culo grande, unas tetas terroríficas. He tratado en mi largo viaje de soportar los kilos en demasiada salud, de ser anoréxica, bulímica y mayonésica, pero me libera el buen sentido del humor, el gusto de que cuando me agarra un hombre, tiene de qué pescarse y la verdad de que he aprendido a sobrevivir con la redondez de mi cuerpo...y nótese, digo sobrevivir, porque de vivir y llevarme bien con él, tenemos una ardua lucha de 40 años y varios días haciéndonos el peso.
Ahora, puesta nuevamente en las lides de andar sola por el mundo, en búsqueda de no seguir sola, me miro al espejo y me pregunto cómo voy a entrar a aplicar en imágenes, después del chamullo verbal que poseo?
Tengo ánimo de no hacerme más las mismas estúpidas preguntas y tomar en cuenta que el tiempo y el gusto no pasan en vano. Aceptar quien diablos soy y desterrar del closet los demonios.
Seré quien soy sin traicionar quien he sido.


transeúnte dijo
Las mujeres auténticas jamás espantan.Y lo puedo ratificar ante notario si no me creen.
4 Febrero 2007 | 08:32 AM