Uhhhh, como le extraño!

De un tiempo largo y tirado a esta parte del negociado, le llevábamos el té de la mañana, más la larga sintaxis de un mail, con olor a rosas, con olor a perfumes de hembra, con olor a dragones que vuelan y hadas que machacan las distancias, las melodramáticas giradas de un menudo amor.
Amor que me descuece y que me transporta, que me abre las alas y me impulsa del viento cupido, que me saca llagas del cuerpo y me alborota el pelo, las luces y el ventoleado del sur del submundo, del blog que ya no es lo mismo, porque dió certero en medio de un corazón.
Pudo haber sido en medio de varios corazones, para qué estamos con cosiacas, pero los de correr el riesgo y ahuyentar las dudas no dieron más que para uno, de cuerpo ausente, pero presente en medio de mis días, mis actividades, mis letras, mis estrofas garrafales y mis pasadas por la calle, como si nada, como si nadie, como si fuera lo mismo de siempre, lo mismo de nunca.
Tanto pretendiente a la orilla y tanto té de limón del Tavelly, en citas de media tarde, en citas de media pierna, en citas a ciega donde nunca quedo ciega la razón de algún macho por esta Marcela, por la elemental pizpireta que ríe, que desgrana, que gorgojea y amilana las piernas.
Porque cualquiera pudiese poseerme el cuerpo, pero casi nadie puede poseerme el alma, la risa descuadrada, los enrulados mechones de mi cabeza loca, las ideas del amor, de la vida, del calor de la entrepierna y el verbo, divino, divoso y diablo.
Atlántica porfitura de por medio, caminata de costra reseca mediante, miles de segundos de separación y una luna lunera y difuminante que nos hermana sólo un par de días en la mensualidad de palabras, en la requisición del cariño que supera y espera, que toca el alma y envolina las tardes, que trasgrede a la parentela y deja el recuerdo de ese silencio, para disfrutarlo en la penumbra de la pieza, en el semidespertar de sentirle la boca, las manos, el peso del miembro y toda la geografía del deseo absuelto, del deseo desnudo de la pasión.
Por ahora, el marcado paso de los tiempos disímiles y los cuarenta grados de verano, mientras el invierno me africciona las patas. Sus vacances de costa, sus ruidos de truchas saltando y mis mañanas marcadas a duermevela, a post, a no tenerle al frente para decirle cuanto le extraño, para dejarle un beso de boca granuja, de ojos chispeantes, de cuerpo candente.
Pero esta es la vida y la lucha, la marcha no se detiene y me hago la evidencia de que el amor pesa, importa, traiciona mi calma y mis letras con manchas acuosas, con pintura de labios frente a la pantalla de sus fotos, por las orillas de sus retazos, por las comisuras de su sombrero de paja y la desierta meseta de la espera...que es un mes, que es hasta la muerte, que es la vida que se me escapa por quererle, por decirle amor, amor, mi amor.


Gatto dijo
Se le dice amor a las personas equivocadas...He aprendido mucho de mis golpes.
Un abrazo fuerte y lleno de energía.
18 Agosto 2006 | 10:49 PM