Agosto
Agosto comienza húmedo y felino donde el almendro se llena de flores y los pájaros cantan felices la recolección de pajillas, para rearmar los nidos y ovillar los huevos de la coquetería.
Agosto se viste de ciertas nubes, pero se descorre el azul cielo por sobre la blancura andina, por entre el rumos del oceáno abierto.
Sobre la verde alfombra del valle, han comenzado a calzar los venustiados brotes de ciruelos rosados y los carcomidos ojales amarillos de los aromos que recorren el paisaje.
Agosto renace de heladas y cascos de caballos en mi oreja, del viejo tren de trocha angosta, rumbo al mar. De los huevos cocidos, duros y la tortilla apanada en el fondo de mi mochila. De una fotografía al aire sobre el Mutrum y miles de recuerdos desde mi primer beso hasta hoy, donde la boca busca ansiosa el horizonte hispano.
Agosto es metafísico y salpicón de lluvias con quitasol de arcoiris, al final del cerro blanco. Caminar sin rumbo sobre la meseta roja del Hualmapu, para encontrar las abejas locas y los panales enchidos de ruido de reinas.
Agosto, al lado del Mataquito que en un fin de semana se llevó el puente recién armado y volvimos a cabalgar por la orilla de Paula, oliendo a leche y mantequilla embutida de mermelada de mora.
Agosto afelpado y enchalinado con una cola de gato, donde salir de lluvias y encontrar el borde del sol en Huelón, es sólo parte del tránsito del cuerpo en mi tierra.
Agosto y los festivales de olas caprichosas en Chanco, donde el viento ruge a mar y la salinidad enrosca el pelo.
Agosto de pinguinos escarbando la orilla de los Santos del Mar y escapando del resplandor del faro en la noche.
Agosto de nieves que descuelgan en Vilches, fragmentando el paso de las pisadas por el sendero a la laguna, por el camino del puma que arrastra el rugido hasta el valle.
Agosto encumbrado de volantines churrines en la loma de algún cerro. Aclamando de colores el espacio rubio de hilachos de nubes y sentencias azulinas.
El sabor del último cerdo y las últimas prietas invernales, se consume en agosto de vino navegado y dolor de callos por la lluvia que se avecina.
Agosto es el mes en que se supone, no sobreviven los viejos, por eso celebran la llegada del Septiembre de empanadas y cuecas, muriéndose al segundo o tercer día del mes.
Agosto de corazón henchido, de reververancia a manatial en los ojos verdes, de descalabro y reconstitución por el alma, por el amor de una hembra.
Agosto desnudo de sol, mostrando generosa las redondeces del cuerpo y entregando el placer al remoto tacto del sexo encubierto.
Agosto en el tranquilo y recostado de la siesta, mientras el quejido de mi cama se torna locuaz, insistente, auxiliar.
Agosto en mis ojos abiertos y sus manos delgadas por debajo de la cobija del secano, desgranando el fragor de los últimos fríos, aprendiendo a volar para llegar renovados a la primavera.


Louis dijo
Puede existir la posibilidad de que estemos al mismo lado del mundo, en fin queria decirte que te leo y pues para que veas te escribo, solo aspiro que de la misma forma en que los inevitables vientos de agosto llegan, pues de la misma forma llegua mis palabras a tu blog. Cuidate
1 Agosto 2006 | 09:41 PM