Real y de alma
Que dirían si les comunicara que soy de carne y hueso astillero, que lo que escribo es la verídica, de que nunca les he mentido ni siquiera para quedar un poco bien ante sus ojos?....Me creerían tan loca y california de irme en cueros a tracalarme de machos?....se convencerían de que tengo un amor allende la cordillera de ojos verdes?...comprenderían que mis hijos existen y que el ciruelo espejea de realidad en mi ventana?....dejarían de pensar que soy un barbón que escribe, cuando mi nombre es ciertamente Marcela?......
Uno se pasa la vida construyendo el personaje que se ajuste a lo que otros ven y a lo que otros imaginan, pero olvidando detrás de la mascarada a la persona que le da cuerpo y velocidad de letras, a los ojos negros y las canas que se le escapan a la tintura rojo cobrizo mediano con algo de betarraga. Uno arma su propio escenario y le agrega personagiles a medida que crece para arriba y se detiene y comienza entoces a crecer para el lado y ya no la para ni la dieta, ni el masaje, ni el yoga, ni la madre.
Cuando Don Juan viene a los pies de mi cama y me pide que por favor me equivoque por vivir, reconozco que no he vivido el guión propio y me he sometido a guiones truchos de personalidades contusas. Entonces, en ese instante en que tengo el mapa sobre mis sueños, desenvaino la bufanda y comienzo a darle rienda y clavijatura a la melodía de mi cuerpo. Dejo atrás los fantasmas, las magulladuras y me hago tatuar en el pecho una mariposa, sútil y leve pero poderosa a la hora de agitar el mundo acalambrado que me rodea.
Desde ese episodio han corrido muchos carnavalescos entre mis manos, han pasado a mejor destino unos cuantos posibles amantes ( a ninguno le di el sí), se han reconvertido muchas lunas debajo del agua pacífica y ha vuelto a salir el sol con empacho y ceguera de no querer ver la luz.
Me lo he pasado en el suelo, lamiendo mis propias heridas, me he levantado y vuelto a correr, me he tropezado y vuelto a caer y todo el trámite de nuevo para saber que más que loca, estoy viva y latente, caliente y verbosa, mujer que no teme y mujer que se enamora.
A pesar de ello, también me he atrincherado para dejar que otros tomen la cuerda, para no hacerme cargo de mis propias decisiones y para no enfrentarme al toro que tiene más de tres cuernos, pero ya no hubo caso de sacarle el trasero a la geringona, porque estoy vieja para dármelas de suprimida y para volver a tomar la máscara, para recubrirme del silencio y las mentiras que se recubren otros.
He patinado sobre el barro, masacrado los talones y consumido las raciones de la mochila en mi espalda, que me pesa bien poco a estas ligaduras del partido sin arbitrio y sin culpas; y por más que he querido hacerme la cucha floja y la oveja encontrada, a mi eso de navegar por las baldosas mientras los que me llevan la delantera juran que son aguas, me ha convertido en visionaria, en perceptiva y bruja de cartas sobre la mesa.
Si ahora, todo este caudal de informaciones que no sirven más que para darle gusto a la pluma y sonrisa a algunos pocos, me ayudara a tender los puentes y a cubrir de besos el tramo hasta su cuerpo, demás que me volvería real, a punto de hundirlo en mi bien provisto pecho, resecarle las lágrimas con la cascabelera de mis dientes y decirle que todo pasa y nada pesa, porque la vida se vive una sola, no hay repetición de entremés.
Por eso, es que nos juntamos todos en estos espacios que nunca han sido virtuales, si no que son tan reales como tenderles la mano, llamarlos por sus nombres y sentarlos a disfrutar de una tarde entre copas, café, té rojo y colores de arcoiris.
Los puentes siempre has estado tendidos, es cosa de que emprendan el viaje hasta verme real y de alma.


Éride dijo
Hace tiempo que no pasaba. Me admira la regularidad en la calidad de tus escritos. Es un agrado leerte.
30 Julio 2006 | 07:21 AM