Del verbo
En un comienzo, fue el verbo...así dicen las escrituras bibíblicas y supongo que fue así, porque sin verbo no hay acción, ni destino, ni futuro en esto de emplumar la pluma y darle cuerpo al acontecer que nos atañe y nos engrana, nuevamente al verbo.
Verbo amar que se nos conjuga entre dos. El tu y el yo de frente y disponiendo de otros verbos a mansedumbre y retoques como el follar, congeniar, reír, palabrear, disentir, acordar, lujuriar y volver a amar.
Verbo escribir en mi vieja Underwood universitaria, de donde se safaron trescientas mil carillas de trabajos e informes y dos o tres cuentos buenos.
Verbo flojear, del más puro gusto y ganado orgullo de haberlo hecho cuando quise y como pude, espantando de paso el stress, las depresivas y los taquicárdicos dolores en medio del pecho de tanto trabajar para ser millonarios y neuróticos antes de los cuarenta.
Verbo leer, el placer supremo antes de quedarme adormecida en mi cama, viendo a través de los colores y sabores descritos, el mundo que impregnaba a mi mundo sin necesidad de salir de casa.
Verbo viajar, el verbo de rodar carpetas asfálticas y engranajes rocosos, de subir y bajar las latitudes, de tomar un respiro y varios caminos por añadidura y del cual nunca me arrepiento y necesito volver a repetir hasta que me queden los zapatos sin suela.
Verbo pensar, cada vez usado en menos porque si se tiene el percibir y el achuntar al alcance, no es menester meternos en la cabeza a designar culpables.
Verbo aguantar, ya ni tanto ni tonta. Preferible decir la verdad o cerrar la puerta, porque el aguante tiene un límite que no se condice con la realidad de mis deseos.
Verbo besar, ese si que es verbo al cual yo quisiera entregarme en boca y dentadura, con trasvasije de ph y ronroneo de garganta.
Verbo volar, de eso pecamina el que se aferra al suelo, pero como lo mío son nubes de tocuyo y briza fresca, sutiles de alas y mariposa libre, vuela que te vuela y no se cansa.
Verbo crear, parecido al creer pero con menos disfunciones cognitivas, uno simplemente entrecierra los ojos e imagina el resto, verbo que salva del médico y las pastillas, las patrañas y las noches de insomnio.
Verbo callar, el bendito verbo que me hace falta para escuchar a los otros y ponerle oídos prestos.
Verbo querer, que te quiero y te querré.
Verbo sortear, la mala pata, la mala onda, la mala racha y los miedos ajenos.
Verbo arrancar la cabra para el monte.
Verbo enrojecer la cara de mis maldades frente a sus ojos.
Verbo entrelazar las manos mientras el latido de los corazones se acompasa y retumba como un sólo ritmo en la oscuridad del cuarto.
Verbo primigeneo, verbo recuerdo y recuadro al final del verso, donde decir y sentir van siendo la misma cosa.
Verbo, ......dejo el resto al antojo, cada cual posee un verbo más para hacerlo movimiento en la rueda.


laveron dijo
verbo soñar...algo que desesperadamente se me ha perdido!
un beso
laura
29 Julio 2006 | 01:03 AM