Y esto...da para post?
Hay días buenos, geniales, brillosos y hasta declamativos, como para sacarle copia y clonarlos hasta la infinitud malsana de vivir siempre el mismo capítulo con ánimo del mismo capítulo. Como mensajes y latidos cardio sentimentales, que descompaginan las hojas del calendario y del calvario de andar de solista por el mundo lacho, cuando una creía que se descorrerían las ojeras y las arrugas se perderían con la sonrisa más locuaz de todas. Pero de pronto, vienen los otros días, los más comunes y corrientes que nos informan de nada y nos asotan el olvido de cada perpéndiculo que ha pendido de nuestras letrosidades.
Ni hablar de los amantes que sin serlo, corren atemorizados hasta perderse en la pastadura verde y jubilada de que te llamo y te doy mis datos, cuando la diserable laxitud de mis escozores sexuales, está a punto de ebullición y gritería.
Así, como si fuera parte del tántrico y precalificante delito de aguantarse las ganas hasta la nueva oportunidad, como haciéndome el agrado de dejarme desovillada, alborotada y disfrazada para la escena, pero nunca llamarme a ella, porque hay miles de cosas antelativas antes que yo.
Llevo tiempo en la correría del carnaval del sexo sin que me hubiesen agarrado firme la pierna o me despacharan un beso langueta y baboso, como para después de tanto preparativo me dejen al abandono de que la proxima semana es la buena y con ganas.
Sorry, me temo que este pedazo de laguna está desierto de peces, y cuando la carnada es mucha, rica, enjundiosa, provista de todo tipo de lujurías, y el escamado debajo de las aguas no quiere picar, se le deja ir de la caña y se vuelve una embarrada a la casa, sin presatorio en la bolsa, pero sabiendo que luego, otro día, vendrán mejores pescados a cuales darle alcance. Mejores trofeos que tengan el gusto de devorarse la tremenda mujer-carnada ya por sus méritos o ya por sus gustos, de tener bajo el mismo cielo raso a una verdadera luciernaga de la cama.
Así que de tanta dilación y tanto dilatante postulante sería el fin conspicuo, porque como mucha carne de tan excelente calidad para el gato flaco que ni siquiera la olisquea, me resguardo a mis cuarteles de libros, de letras, de desescotes subidos y sigo suspirando, embrujada y postera de un amor nuevo en el nuevo río de la vida, un olivaceo amor gitano que me descuera la mecha y me hace querer saltarme los charcos y tirarme de lleno a la pesca atlante, a los oceános ondulantes de blogs ajenjos, derretidos y convexos al lado de mi oreja mundial y mi cuerpo literal.


Alexandro dijo
Una mujer se ha abierto, no sólo de cuerpo, sino también de espíritu gozador y esto se agradece -en medio de tanto blog mojigato. Saludos.
14 Junio 2006 | 09:46 PM