Retiro Espiritual
Tomada de la cintura letrada y Anais Ninsiaca de la noche, como con desvelo de vida fácil y purgamentos del cuerpo entre cobijas de pelo en pecho, me he retroapitutado en el escritorio, frente a la pantalla y sin soltar las teclas, el mouse y los comandos he comenzado a escribir.
Llevo todas las noctámbulas de la lagaña húmeda de la entrepierna y todos los ardores más imborrables de la espalda, pero igualito no más me hago a la caloratura de que me la puedo, de que de este pedazo de ingestión va a saltar la escritora del fondeo en el armario.
Por lo mismo y con pellejo de cuerina barata y plumas escalofriantes en la boa del cogote, me he incluido en mis aposentos y ya no le veo el rigor a la calle, ni el matiz al pavimento. Sudando la neurona calisténica y deportiva del sexo, mientras el remedo de mis ropitas recién compradas, no han recibido la debida inauguración.
Para mantenerme al tanto de que hay machos necios que aun laten, como entre el jolgoreo de un jazz medianoche me dejo caer en el chat y descubro de todo tipo de respuestas para hacerme un panorama, pero lo mío es pura ciencia de saber de otros, de embutirme el prestado enfunde existencial y sacar de entre la chacota, más historias, más locuras y mucho más trastoque de que el amor anda suelto, pero busca quien lo ufane, a pesar de la webcam, los audifónicos y el contacto virtualista de una mujer, un hombre y la libertad de cojerse a la distancia.
Porque de entre el túmulo de despistados, apurados, acholados, nunca sobra el amor, por mucha y muy loca parafernalia de todo tipo de tecnologizadas altanerías; ni siquiera el stripper que se corrió una paja con el post anterior, me dejó la inclemencia de que si hubiera a la vista la mujercita de sus sueños, colgaba la sunguita, el meneo y el vacilón, por irse a refugiar entre sus brazos y disfrutar de sus besos cual cursiloso jovencito.
Maravilla que me dicen, de que si una no se ataca, hasta los homosementales requieren la sopa tibia, la mano suave y una voz reconocida para dormirse y despertarse donde mismo.
Trasquiladora y preguntona, he recapitulado un montón de cuentos, asi que para hacer de este arte un oficio con más rigor, me manezco con la pesuña partida y la imaginación alerta, el lentejueleo de afuera de la casa, como si adentro no me pasara nada.
Pero yo solita me hice al retiro espiritual, de insitir almibarada en que se puede, en que se pudo y tenemos nuevo material.
Ahora, no sé cuando me vaya a tocar a mi la refriega, el descaro y la batalla, pero como soy un ave libre no me apura, el capítulo se termina y ya no hay quien me pare......a menos que de pronto salte el amor, ese mismo que todos buscan, simple, directo y guarecido de las dudas.
Concluyo que la nomenclatura es siempre lo mismo y la tecla del piano siempre se afina de la misma forma, a pesar de la drogada idea y el convenido lamento que es impía de vernosla craquelable junto a nuestro medio frutal madurón.
Así que continuo en mi trabajo y arrencio mis calvijas de que para no hecharmelas de menos yo también me derrito con el recuerdo de una desnudable voz.
A nadie le falta el diablo... ni siquiera a mi.


Charly dijo
Imaginación y lenguaje amplio no te faltan. Tus textos son siempre interesantes, buscan en centro de la idea buceando por vericuetos ideomáticos fantásticos que me fascinan y, en ocasiones, me provocan reacciones emocionales.¡De verdad! Creo que con tu escritura logras lo que muchos siempre buscamos que es el máximo objetivo de quienes abrazamos esta profesiòn plomífera, la comunicación y en ella la trasmisión de sentimientos.
1 Junio 2006 | 02:06 PM