Hay amor...!!!!
Hay ocasiones en que uno daría buena parte de las intranquilidades personales, por un amor ojitos de cordero y cabecita de lechuga, que le rasmillara la carrocería insípida de los días. Una cosita poca con olor a cafecito rancio y perdurable edulcorante de pasión debajo de la almohada calefactiva de los plenilunios saltados, por un abrazo macho y un cuerpo transpiroso, sintiendo junto al nuestro las mismas palpitaciones y las mismas ilusionadas fantasmagorías de que en verdad, la vida es para amarse los unos en contra de los otros, sin importar el estado de las cosas civiles o contramaritales, las incongruencias sociales y los dramas intelectuales de que el combate verbal es para este rato y el que sigue y el subsiguente y así, hasta que la medulosa muerte nos repare y veamos el final del tunel en acompañamiento, bueno o malo, pero acompañamiento al fin y al cabo de carabineros, parado en fila india de que se nos va a pedir explicación de nuestro obrar en esta vida y en las anteriores, según teorías reencarnativas mediantes.
Yo quisiera haber llevado el archivo en buen estado, como demostrando que a pesar de las penalidades y los infundios, persistí y vencí la disputable corroción de los años, la maniobrable decepción de que el príncipe y la princesa que fuimos, no llegamos en tan buena facha al panteón familiar, pero llegamos dándonos la mano y tocándonos las cabezas canosas y las arrugas arrugosas con el mismo señor con que pisé el palito y firmé frente al actuario la contratación de servicios y auxilios mutuos, para amarnos y respetarnos y dar hijos al mundo y a mi familia que es de tiro corto y mujeres longitudinales con alma de soledad. Pero de todas las batallas que he debido dar, por bien y por ignorancia de mis apocados años, la única que estoy a punto de perder es la del matrimonio largo y perdurable a pesar de que hay amor para darle más cuerda al reloj sentimental y a mis ilusiones de borrega loca.
He hecho todo tipo de conjuros y recitado todo tipo de pociones para que este amor a saltos y empujones que he vivido por casi catorce años de saber que la matrimoniable es dificultosa, se mantenga y contenga el delirio imborrable de aquel chico con tantos sueños y esta cabra con tantos sustos, porque lo que yo he sentido es el amor de verdad, el único y maravilloso regalo que se nos da, tal vez una o más veces en la vida, pero que cuando se tiene apechugado y latente, no se quiere dejar ir como agua sucia entre los dedos corrugados del dolor que parte el alma.
Se me saltan las lágrimas pensando y recordando la mil de cosas que hemos vivido con mi señor marido, las noches entretenidas tomados de la mano, conversando, los desayunos con pan con margarina y los jugos de pomelo o naranja estrujados para cuando venía nuestro primer retoño. Las risas y los enojos, las dificultades ergonómicas y las disyuntivas sexuales, para ver que todo aquel fajo de ilusionarias de que le estábamos ganando al sistema inclaudicable de un montón de parejas que se separan, como si fuera el camino más sencillo de que no me ajusto a tu esquema de la vida o no me gusta este lado de la cama, cuando nosotros superamos tanta dificultosa negación del mundo establecido y nos la jugamos por un amor sin tregua, por un amor a todo trapo y destape en las condiciones más dramáticas e insolventes de este mundo....pero veo caer el noche y doler los nudillos para entender que he perdido la contienda y me quedo con toda esa doblegación de sentimientos para lo que siga y persiga la noción de que estoy entrando a engrosar una más de la lista de separadas, divorciadas, excomulgadas del amor de mi pareja, que ya no es tan pareja desde hace un par de semanas.
Me siento como si las respuestas estuvieran en otro sitio, como si fuera un mal sueño y en la mañana me fuera a despertar agarradita a su pecho flaco, con la sensación salva de que una no está tan sola en este mundo aciago y filibustero, pero la verdad es que el sueño es al revés, porque al despertar está la sencación de dramaturgia y sentencia que me trastoca la vida, me desarma las esperanzas y me deja tan perdida como nunca quise estar.
No entiendo que se hace desde ahora en adelante en que comienzo a llamar a mi marido ex y comienzo a acarriar mis matutes y mis sueños como si nunca los hubiera necesitado.
Debo reacondicionarme el camino y aprender a andar nuevamente la huella peristáltica, pero les juro que antes de agarrar vuelo me voy a sentar a llorar, total, por entremedio de estas letras no se desborda el cielo de mis ojos y como dijo alguna vez la Scarlett O'Hara, de mañana en adelante, estaremos en otra parte para darle pulso y refulguencia a la felicidad.
Así que perdón por el espectáculo, me retoco el maquillaje y vuelvo, porque el showbussiness y el blog debe continuar.


=La Fulana estupefacta= dijo
Joder! No te comento nunca y entro y resulta que vengo así de pasada y como que me atrapa tu relato y digo, ¡zas, que bien que escribe! y me quedo así como atontada porque es tan real, pero tan real que me pregunto sí es ¿¡TAN REAL!? y me agarra una angustia che... y no sé si felicitarte por el cuento o si ofrecerte un hombro pa' llorar vía mail sobre el tema :/
Cualquier cosa estoy a disposición, ya sabés, soy más bien tirando a depre, pero bue, ahí estoy.
Saludos :)
10 Mayo 2006 | 04:07 AM