Juan Solo hay uno.
Léanlo como se quiera, pero este amigo mío me ha dejado de ausencias enclavada la mañana porque está haciéndose de bolsillos portentosos para invitarme una chela.
Mi buen querido y nunca bien olvidado Juan de las patrañas no escribe porque el pulso de la urbe se los tomó tan en serio, que diz que va a plasmar sus correrías y sus performances en formato dvd para que se vea y se sepa de él.
Pero yo soy a la antigualla y con olor a Neftalí de las angustias y reyes de las calcomanías, que le solicito auspicio en el puerto, para lanzarme a los tiburones y conocer de toque y queda en la memoria, las picadas más picantes de Valpo entre cerros y caderas contorneadas, de ascensor y vericuetos para darle fe y empacho a mi propia empresa de llenarme los bolsillos e invitarlo yo a él a degustar un tinto con olor a litre.
Además, el académico de los blog con registro visual, es el temido secretario de La Comunidad del Membrillo, que a estas alturas está desaparecido y con las actas amarillas de la única y primera reunión de nuestras almas. Por lo que lo extraño ene cantidad frente a la pantalla que me da un par de amigos por vez escrita, cuando esto daba para más, mucho más a eso de la hora de siesta de la guagua y el ruido sordo de las viejas arrastrando la bolsa del pan a la esquina.
Por eso, querido Juan, vuelve a los rediles y a encadenarnos la mirada sobre fotos locas de tu vida en la orilla de la mare australis, porque se te extraña la ubicación geográfica de radar descompuesto y se te pierden los pasos entre la red del metro, yendo y viniendo de tu casa a tu trabajo y viceversa. Porque el reality La Casa ya se esfumó y no quedan muchas siliconas que te alegren la llegada al hogar televisado. Así que si te da por seguir en estos trámites de endilgarte el millón antes de los 30, me avisas para ayudarte a gastarlo todo entre copas y utopías invisibles de este par de locos, fundadores de la única comunidad de adheridos a la distancia.
Te advierto que si no me das razón, es que me dejo caer en tus sueños y no te permito despertarte, para que juntos nos vayamos a ver alguno de tus amigos performancistas sacarse las lasañas y de paso, aumentar la cantidad de adscritos al movimiento membrillal que se ha pegoteado en la olla de tanto tiempo que no le damos al caldero de la boca.
Estamos gallo? O me tengo que hacer amiguis de las Cosas e Ideas brujas para que vuelvas del más acá?......
Cualquier dato del buen Juan, por prescrito y al final de la fila, porque si no aducen demencia fútil de que utilizo este blog para hacer efervescencia proselitista, comandacia de políticas amistosas e influencias desinflables para recobrar el cuerpo de los amigos entrañables que me ha dado el post.


transeùnte dijo
...... efectivamente Juan hay uno solo. Unico e irrepetible, observador agudo del acontecer porteño, explorador infatigable de ese maravilloso laberinto denominado Valparaìso. Has de volver, estimado amigo, la comunidad membrillana clama por tu regreso.
28 Abril 2006 | 05:46 PM