De la vida misma
A medio vivir saltándome la excusa de que estoy en el filo arrugado de la cuarentena, me han comenzado a llover correos amatorios, como si estuviera en edad de merecerme las canallas aplicaciones, para ir de fiesta a conocer machos recios y tener safaris o como se llamen esos líos de a dos por un rato.
Como yo ya cacé mi presa hace tantos años como el hilo negro anudado en el dedo, es que ando media desprevenida y ya no sé que se lleva o que se transa en el comercio carnal de buscarse un dinosaurio para que le arregle a una el almanaque exitista y de paso, le bese el cuello con esmero, miren que a estas alturas, yo no aguanto a un mal amante ni por siacaso.
De pronto, la pantalla se llena de hombres fornidos, salientes de un engrasadero, con biceps, triceps y abdominables que me hacen tiritar de susto, porque enrredarse en las sábanas con semejantes roperos, es para terminar clavicordia y brutalmente deshojada sin opciones de volverse tierna y dispuesta a más conversa que a más refriegues.
Así no me gustan, pero los que siguen, tampoco; como que me van dando lástima de que estén tan solos y abandonados por la calle de la personalidad a mal traer, con cara de haber veraneado en el ropero o bien, haber tenido un pacto con algún vampiro por lo deslucidos y ojerosos. Los lastimeros no son de mi agrado, porque si hay que venderse, por lo menos hay que tener color en las mejillas para dar gusto de, siquiera, imaginarse algo de revuelo con ellos.
Continuan los derechamente viejos verdes entre la cincuentena y la sesentena que buscan una fémina con olor a barbiturico que los desubique y les haga vibrar el retorno del control repoto, cuestión que encuentro ridícula y terrible al momento de que el vejete aparece ante nuestros ojos, con un teñido negro azabache que se capta a la legua copuchenta que se lo robó del botiquín de la esposa.
Así, van quedando bien pocos en el coladero como para agarrar y de paso, comenzar a efectuar los arrejuntes y enhebrar las pésimas de la eterna cuarentud, con fines a un encuentro brujo y chamuscado en las velas ardorosas de las moteleadas en medio del camino.
Para continuar adelante, uno toma nota de correos y se tira a las fauses del demonio con tal de saber qué tal el moscorrote de turnio y de ahí en adelante, cualquier dado está hechado con disimulo de tragedia griega, a menos que todo marche como engranaje suizo de reloj cufifo.
No está dentro de mi enexperiencia aventurarme a buscar marido por estos medios, pero si hay tanta página y tanto ofertazo con los adonis a cuerpo entero, es que el mercado de la necesidad casamentera está en alza. Por lo mismo, y para los más ingenuos, es que es mejor discapacitarse con un especimen de esos que abundan a la siniestra de nuestra vida, que encabronarse por mail p chat con un congener de estupendos antecedentes, pero al otro lado del orbe, porque si la necesidad es mucha, esperarse hasta las próximas vacaciones escolares para que el prospecto viaje hasta nosotras o bien a la inversa, puede que se nos adentrara la curiosidad de noches viendo Casablanca a solas, y con un gato de guatero en las patas desoladas de vernos tan invisible para el compañero de trabajo.
Porque es cierto que aunque yo tengo un resoplado orgullo de marido en casa, si tuviera que endilgarme por el camino de la virtualidad, escogería el que mostrara la mejor de las sonrisas, no importando las caries de por medio, ya que es preferible tener de qué reirse en la hora involuntariosa de encontrarnos a solas, que calibrar muscúlos o transportar pañuelo para encuentros fortunados.
Pero como la vida misma me ha dado otros artilugios, lo más probable es que tanto postulatorio se los endilgue a mi buena amiga Vero, que aún busca a su medio cítrico que le saque las pepas y el jugo por amor.


transeùnte dijo
,sra de las 4 decadas! dicen que a caballo regalado no se le miran los dientes pero hace bien en comprobar el estado de la mercaderìa para que no le pasen gatos por liebres. le aconsejo de todas mangueras siga disparando de chincol a jote o viceversa en un de esas salta la que nombrê anteriormente. Tire pa arriba que a la carretilla le queda mucho hilo todavìa y pa que vamos a andar con medios dîas habiendo dìas enteros! (escrito en chileno autêntico en homenaje a Marce)
16 Abril 2006 | 10:39 PM