De nueces, almendras y biscocho
Para que andarnos haciendo los sordos al otoño que ha comenzado a escarmenar los árboles y a atacar con su calvicie las laderas del camino, en que se pisan dorados racimos del plátano oriental crujiente bajo las patas. El ciruelo deja caer sus últimas frutas maduras y el silencio de la tarde da indicios de que estoy sola y con ruido de incertidumbres almibaradas en la sien.
Pero no me tienen acalambrada las proyectoras del futuro, porque por primera incipiente vez, estoy dando los imprecisos pasos hacía la versatilidad laboral, de encaletarme hacía el turismo hecho a mi escala y en la medida de lo afable, degustable y transable de este territorio que conozco bien y a luces vistas, de que nadie más que yo pueda hacer lo que se me antoja.
De paso, esta mañana tuve una interesante insubordinación por chat para refrescar las antiparras de que la visión cosmogónica y aliñada que Dios me dio, no necesita del seminario creativo donde Jodorosky enseñará a los dispuestos a pagar 120 lucas, cómo hacer el loco y salir adelante a pesar de los prejuicios nacionales tan bien acuñados bajo la piel de abejas necias y repetidas hasta la saciedad. Porque cualquiera se tira un viento después de un plato de porotos, pero la gracia es saber a donde apuntar las urgencias intestinas y no convalecer frente a estructuras chamuchanfles del poder oligárquico prevalerte en cualquier sociedad bien indispuesta.
Yo estoy en apostura de darle batalla a la corriente, pero no buscando perder la razón (la poca que me queda) en el intento, si no que agujereando imperceptible, la capa inculta de las dudas, hasta lograr aprisionarme de un escalón más en la ascensión al proscenio existencial.
Es, sin defectos engendrables, esta la mejor torta del otoño con olor a largo preámbulo de horas frente al aparato intransigido, escuchando mucho más a la intuición certera que a la razón cabezona que no le achunta a ni una de sus elucubraciones rancias, por lo mismo, aquellos que tienen sus aparatejos prendidos y requieren certámenes de creatividad para sacar adelante cualquier negocio, ya sea terrenal o espiritual, no le hagan caso a los dictatorios del sistema establecido a punta de lateados funcionarios llenando el espacio de oficinas y ministerios, si no que apaguen el televisor, enciendan la ampolleta y dedíquense a ser felices en lo que siempre les ha gustado. No me hagan sobreesfuerzo en perros demoníacos de empleos invencibles, cuando lo que se lleva es vivir el presente para no agotar el futuro de pocas alegrías que compartir.
Y si esto fuera terapia, ni siquiera cobraría una centésima de la décima de lo barato que les va a salir escribir, mejorarse de las dudas de si son buenos, malos o mediocres en el arte de darle pulso a los impulsos y dejar que las guaguas lloren, el jefe se congestione con la gritadera y los papeles se asumaguen a la espera, total nosotros ya nos fuimos hacía casa, con un buen trozo de biscocho almendrado y de nueces otoñales, para endulzar el alma de que en esta, y no en otra, vamos a darle cabida a toditos nuestros sueños.


Edmundosalvador dijo
Muy bueno lo que escribiste, te felicito.
Pues no estamos solos, un mundo nos vigila jejejej ese era un slogan referente a los OVNIS, pues aqui esta tu humilde servidor y te ofrece su amistad, para compartir momentos de lectura, pues si me permites enlazar tu blog al mio, pues estaremos en contacto ok?
Saludos desde Mexico
JacK
13 Abril 2006 | 08:58 PM