Y de qué hablamos ahora?
Parece que cada vez me toma mucho más tiempo dar con mi carroñera vericueteada vida, en estas letras de desmolde y desagravio con la deuda impaga de escribir.
Porque escribir es el tema de esta existencia virtual que comencé hace mucho ya, para recordarme que andaba sola y a saltos por el mundo, esperando el reconforte de oxigenadas palabras de vuelta.
Así, me he hecho de ciertos amigos y también de ciertos enemigos, porque una le lleva de todo tipo de acifrunces para que no se crean que no está al tanto de causar malestar y descozor con un par de ironías indiscimuladas, pero todo a terreno vecindal y nada que me persigan con encañonado abandono de La Coctelera.
Por lo mismo, la tragedia ardiente de la existencial beatitud de escritorcilla, me persigue los pies y me catapulta dos renglones más abajo para pedir de su parte un poco de impaciencia y mucho de rencor, porque he dejado de lado la melena y me he sacado los pillos escribiendo mails, personalizados y con olor a desodorante ambiental, para que me quieran en el más allá y no rellerten de que ya no me largo a la literatura como antes.
Porque de hablar, puedo hacerlo hasta por los codos, pero como que el tiempo de cuaresma y la semana insanta atrafalgada de lanudo viaje, me tiene tomada el alma, y de paso, me estoy desangrando un poco nuevamente, porque he vuelto a estar sola frente a la pantalla, esperando que algún despistado infiel me reescriba a vuelta de infomerciales y me alegre la cuchara rota de tanto darle y darle al tormento matrimonial.
Porque a pito de que me dejen a medio cuello, definitivamente, andamos de capa lacia con el menesteroso marido que me tocó en repartija, y no quiero entrar en detalles escalofriantes, pero me late que la recuperación del muerto no va a ocurrir tan fácil.
Así, queridos blogescuchas, me le van apareciendo las arrugas y las novedades de que más vale sola que mal acompasada, pero ni siquiera da para drama de teleserie venezolana a las tres y media de la tarde, porque como que andando rápido y produciendo comistrajo de proyectos, se me aquilata el corazón y la razón cobra su mejor cuota.
Por otro lado, esta ventana indiscreta de mi exfoliada y perra existencialidad está aún a disposición de la risa y el estruendo carcajudo, es cosa de que me adentre en las postrimerías más inservibles del ser humano y descubra de qué material estamos hechos. Y como si fuera poco, ahora que me creo mayorcita y en edad de merecerme mis laureles, postulo la pluma vernácula y dicharachera a un matutino virtual, tan virtual como la posibilidad de que me dejen derramar mi envenenado orgullo de maulina y sin cortes y ediciones brujulentas, me desencasillen y me asilen a comentar el clima.
Por ende, escribir a diario mi querido blog, se me está haciendo más complejo cada vez, pero a pesar de mis múltiples inquisiciones y varios aledaños que vayan cayendo, no faltaré a la cita, ya sea para confirmar que me encuentro sola como un dedo, o bien, para apreciar a la distancia que el mundo acá adentro y allá afuera, corre sin que nadie lo pare.
Por lo que no importa de lo que hablemos ahora y en adelante, lo importante es darle al habla su significancia más primitiva, que era entablar la comunidad del voceo (no del leseo) y el entendimiento mutuo, la urgencia de comunicar que en la cueva estaba quedando la escoba, pero que no ardiera Troya, total, cuevas hay muchas y todas están conectándose a Internet.


una loca mas. dijo
hola cariño soy una novata y caí por tu blog, me estoy construyendo el mío, espero no se me derrumbe. un saludo volveré si encuentro el camino, claro.
11 Abril 2006 | 08:56 PM