Por fin he probado el Transsantiago.

Me subí al bus justo a dos cuadras de mi casa. Verde y blanco oliendo a nuevo y con un chofer que me miró y me dió las buenas tardes. Me sentí como ascendida a los cielos de la modernidad y el primer mundo hasta que la misma señora de siempre, entre bolsas, echarpe y colonia rancia, dormitaba medio de lado y ocupando gran parte del asiento que me tocaba a mi.
La velocidad era controlada y el conductor detenía el bus antes de abrir las puertas, lo cual implica un gran avance en la seguridad de los pasajeros. sin embargo el trayecto era tan silencioso y perfecto que el tiempo se me hizo eterno hasta que llegué al lugar donde iba.
De vuelta, la cosa fue otro cuento. De pie e imposibilitada de agarrarme del pasamanos superior porque estaba a años luz de mi brazo, el bus se detenía cada media cuadra para dejar que la anciana subiera, el cabro chico se afirmara bien y la guagua no se asustara con el ruido de las puertas.
El calor y el olor era el mismo de siempre, pero por una cosa de seguridad o estética, las ventanitas superiores sólo abrían el espacio de una mano flaca. Con calor y media sedienta, veía como los vendedores de helados y bebidas se paseaban por la orilla del bus pero no podían subir a vender porque ahora no está permitido y como si fuera poco, debí conformarme con el relato funesto de una señora a otra sobre las variantes de la enfermedad de la hermana, porque en el bus no hay música, ni reaggeton mediante, que nos libre de tales teleseries.

Cuando por fin llegué a casa me dolían los pies, estaba media deshidratada y la vena baricosa en el antebrazo de la señora Julia aún no era operada porque no había hora, según le decía la hermana a su amiga, en el bus. Por eso he tomado la sabia decisión de que con el proximo trabajo que tenga, voy a juntar dinero para un auto o bien regresaré al campo, a donde los caballos y las mulas nunca han sido transformadas en vehículos del primer mundo en medio del mismo atosigado y congestionado Santiago suburbano de estirpe rural y tercermundista.



clubfolio dijo
Hola, soy nóvel en este mundillo.
Me he puesto a leerte y me ha gustado.
Te pondré en los de lectura diaria.
Un saludo.
rafa
24 Noviembre 2005 | 05:19 PM