"Hay que ser sublime sin interrupción"
Esto lo leí por ahí, no sé donde y tampoco me acuerdo de quién, pero me recordó mi propio camino para estar nuevamente cada mañana acá.
Mariposa con pies de barro que despierta y baja con apuro al baño, abro los ojos y ya estoy sentada frente a la pantalla, sin ideas pero con los dedos listos para darle rienda y curso al alimento fluvial de mis venas.
Sé que escribo porque voy viendo las letritas que tintinean frente a mi, pero no logro ser sublime, tal vez un poco cuando miro a mis hijos y canto una canción antigua, pero el resto del tiempo paso siendo un eterno péndulo. Entonces recurro a mi buen amigo Castaneda y empeoran aún más las cosas, porque no estoy ni siquiera al comienzo del juego, ni para cazar un par de patos flojos, ni para sentir que el "nagual" y el "tonal" se alinean y me dejan entrar más adentro.
Así que me siento en la puerta, viendo como se despistan los pajaritos y como la dieta no funciona, como es que de tanto en tanto arrastro los pies por la casa y me quedo sola con la sensación de haber olvidado lo importante, lo fundamental.
Terminaré de responder los correos, de bordar la toalla roja y de hacer como que nada pasa cuando me pesan los intentos y el ala rota me duele más si la estiro para aventurar algún nuevo vuelo.


David dijo
Yo te estoy comenzando a leer. No te quejes de que nadie te lee. Estoy seguro que algunas personas lo hacen.
Ayer descubrí tu blog por un comentario que dejaste en el blog de pato_meneses. Ese comentario tuyo me inspiró montones y me animó a seguir escribiendo.
Gracias por escribir desde el alma. Nos vemos por ahí.
3 Noviembre 2005 | 05:08 PM