No estoy deprimida, estoy sola
Por si hay algun lector con animos de recetarme algun antidepresivo, que por favor lo olvide.
Estoy sola frente a la pantalla esperando el parpadeo de alguno de mis amigos conectados al MSN para contarles como fue mi fin de semana.
Comí mucho, lo admito, pero aun no llega la época de lucir el cuerpo así que me doy la licencia, dormí poco porque me estoy desvelando con esto de mantener mis canales abiertos y fui de compras porque no soy consumista, pero de pronto, me gusta ver un par de zapatos o un bolso nuevo en mi closet.
Me interesó volver a leer Rayuela de Cortazar, pero tengo que atravezar la ciudad entera para que mi amigo Rafael me preste el libro, así que lo llamo y nadie contesta...no debe estar.
Así que sigo pegada a la pantalla del ordenador esperando que tu me escribas.


Contraejemplo dijo
Hola,
No te escribo para animarte (aunque no me importaría que fuera un efecto colateral), ni para hacerte compañía (ya que no soy uno de tus amigos del MSN), ni tampoco para hablarte de las bondades de la soledad (me duele un poco la cabeza y no puedo pensar con claridad).
En realidad, no sé por qué te escribo. Quizá porque también estoy solo pegado a la pantalla del ordenador y, por un momento, he creído que era un espejo.
20 Septiembre 2005 | 06:59 PM