El curso de la vida
Tomé un curso que aseguraba que la vida se haría más fácil, más diletante, más simple.
Pero uffff, como cuesta de caro hacer la vida simple.
El maestro iniciaba cada día con una meditación de 20 minutos...pero yo nunca he podido meditar, porque si cierro los ojos me duermo y si no, me fijo en la zuela del zapato de mi compañero, o de una pequeña hormiguita que va pasando, o me acuerdo de que quedé con Rafael para almorzar, o que no he llevado al gato al veterinario, o que mi madre me pidió que llamara a la abuela para su santo, o que el ventanal de mi pieza está cochino, o que el tipo de la recepción me mira muchísimo, o que mi hermano me pidió quedarse unos días en mi departamento(se habrá peleado con su mujer???), que en vacaciones voy a viajar al sur, qué que ropa me pongo para salir con el nuevo chico que me invitó, que la bufanda del cojo del 4b es muy vistosa, que Castaneda me diría silencio y se me pasaron los 20 minutos con un desorden absoluto mientras el maestro invoca la paz y la ilumunación de nuestros corazones.
Luego vienen los ejercicios de respiración y las distenciones de músculos estresados, el tocar al que está al lado y sentir que no se está solo en el mundo, el sentir como fluye por nuestro cuerpo el equilibrio y la energía renovadora del saber de donde venimos y para donde vamos.....30 minutos más y terminamos.
Es raro, pero dentro de tanta paz y entendimiento, nadie mira a nadie, nadie se conecta con nadie, nadie le pregunta el nombre a nadie, nadie ayuda a nadie a salir del estacionamiento, nadie pide que le recuerdes que este es el curso de la vida en que vivimos ausentes pero rodeados de estímulos, así que llamo a mi hermano y le pregunto qué quiere de cenar.


Luz dijo
Me gusta mucho como cuentas las historias. Es como si te tuviera a mi lado y me las estuvieras diciendo en voz queda, con toda naturalidad, conociéndonos ya de toda la vida. Me paso a leer la siguiente, la del anormal de tu hermano.
Un saludo.
20 Septiembre 2005 | 09:34 PM